Por Yvonne Laborda.
Autora del libro: DAR VOZ AL NIÑO.

Quiero compartir este maravilloso artículo de Laura Gutman en el cual voy a compartir mis reflexiones también.

 

Laura Gutman: ¿Qué hacer con nuestros hijos pequeños? ¿Cómo criarlos mejor?  Insisto en que inaugurar las indagaciones personales pensando en los niños, es comenzar por el fin de la trama. Antes de pensar en qué hacer con los niños hoy, tenemos que saber obligatoriamente qué nos ha sucedido cuando nosotros fuimos niños. Luego tendremos que tomar decisiones personales sobre qué hacer con eso que nos ha acontecido. Caso contrario permanecemos en la inmadurez y –cargados de sentimientos y miedos infantiles- pretenderemos hacernos cargo de nuestros hijos o peor aún, fantasearemos con que alguien nos aporte un método eficaz para que nuestros hijos sean felices. Todo esto es otro gran relato engañado. Los niños sólo precisan madres y padres que estemos en un estado de interrogación profunda y permanente. Adultos sin miedo reconociendo que ya nada malo nos puede suceder. Adultos dispuestos a asumir nuestra realidad emocional -la que sea- por lo tanto abiertos y permeables para conectar con la belleza que cada niño trae consigo.

Yvonne Laborda: Estoy de acuerdo en que es necesario comprendernos primero a nosotras para luego poder AMAR y DAR a nuestros hijos aquello que legítimamente necesitan. Hay una gran distancia entre lo que nosotras necesitábamos de niñas y lo que realmente se nos dio. No obstante, viendo el final de la trama, como lo nombra Gutman, es como muchas hemos visto nuestras carencias reales y nuestra falta de madurez emocional para poder AMAR y DAR a nuestros hijos lo que realmente están pidiendo y necesitando. Muchas madres hemos mejorado como personas al ser madres y querer tomar conciencia de QUÉ es lo que nos está imposibilitando esa conexión emocional con nuestros hijos. Lo que realmente queremos y necesitamos es poder DAR aquello que nosotras No tuvimos. Lo urgente es que nuestros hijos sean mirados, queridos y escuchados hoy. En las sesiones que yo hago con madres utilizo los principios de la BH (biografía humana) junto con la Gestalt y demás disciplinas. Es lo que yo llamo la BE (biografía emocional). Por supuesto que intentamos acortar la distancia que hay entre la madre adulta que somos y la niña que fuimos para que de este modo podamos tomar conciencia del vacío emocional que existe. Pero lo que la mamá necesita es empezar a cambiar eso que le impide dar, ver o conectar con su hijo aquí y ahora… Aun empezando por el final de la trama hay que ver TODO el escenario.

Laura Gutma: Lo digo una vez más: nuestros hijos pequeños sólo necesitan madres y padres en permanente búsqueda espiritual. Pero para que los caminos espirituales no sean meros refugios sino caminos de sinceramiento, tendremos que revisar una y otra vez nuestra realidad. La biografía humana es un sistema posible -entre otros- porque intenta mirar la realidad tal cual es, sin interpretaciones ni juicios de valor. Sólo una vez que hayamos recorrido –en ocasiones con dolor- la realidad vivida desde el niño que hemos sido,  quizás seamos capaces de aceptar a nuestros hijos tal como son con sus recursos, sus particularidades, su sensibilidad, sus percepciones y sus ángeles. Si maduramos comprendiendo que ya no importa si alguien nos ama sino que pondremos nuestros recursos al servicio del amor al otro y sobre todo del amor incondicional al niño, todos se van a beneficiar. Serán esos niños amados quienes erigirán la sociedad del futuro, que alguna vez será una comunidad basada en el entendimiento, el diálogo, la empatía, la compasión y el servicio. Esos niños –habiéndose sentido amados, amparados y acompasadosserán los hacedores de una civilización amorosa.

Yvonne Laborda: Sólo dando lo que no tuvimos podremos sanarnos nosotras y cortar la cadena transgeneracional que llevamos. Nuestros hijos nos han mostrado quienes realmente somos y nos han puesto de frente con todos nuestros miedos y nuestras limitaciones. Aquello que nosotras no pudimos ser, aquello que tuvimos que reprimir y mandar a la sombra nos lo muestran nuestros hijos cada día. Aquello que más nos cuenta gestionar es precisamente lo que nuestra madre tampoco pudo darnos y por esa falta de registro emocional seguimos proyectando lo mismo sobre nuestros hijos. Cortar la cadena es posible pero primero necesitamos ver aquello que nos imposibilita SER la madre que nuestros hijos necesitan que seamos y luego conectar con la niña y la adolescente que fuimos para poder luego VER y SENTIR a nuestros hijos. Dar lo que no tuvimos duele. Pero ese dolor es muy sanador y liberador.

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Yvonne Laborda
Terapeuta Humanista-Holística
Escritora y conferencista motivacional
Crianza Consciente
Educación Emocional
Unschooling: (aprendizaje autónomo)
Ex-profesora de inglés
 
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