De hecho las clases nunca empiezan pero el aprendizaje natural y autónomo tampoco terminan nunca. Hay días llenos de actividades y vida social y otros de recogimiento o que simplemente juegan y ven películas o documentales.

Hay quienes se levantan a las 7 de la mañana y quienes prefieren o necesiten dormir hasta las 12. Ellos escogen cuando dormir y cuando despertarse. ¿Qué suelen hacer al despertarse? Leer, escribir, dibujar, pintar, coser, hablar, jugar, ver una peli, tocar un instrumento músical, desayunar, salir al jardín, jugar con las mascotas, continuar con algo que dejaron pendiente, hacer puzzles, preguntar, jugar a cartas, ajedrez, dominó…, salir a dar una vuelta en bici, andar, arreglar el huerto, regar las plantas, pasear… o simplemente sentarse y pensar. Siempre escogen hacer algo aun que no siempre nos guste su elección.

No hay nada correcto o incorrecto que ellos puedan escoger hacer. Ni cosas malas o buenas. Ni mejores ni peores. Ellos escogen en cada momento lo que necesitan, quieren, o les interesa hacer. Ellos viven el presente, el momento, el ahora. Hacen y aprenden lo que en ese instante les hace falta, les interesa o necesitan. Ellos saben mejor que nadie lo que necesitan hacer para aprender lo que necesitan y quieren saber ahora. Somos los adultos los que nos perdemos el presente pensando en el futuro. Ellos no son así. Ellos viven el ahora intensamente. Hacen conecsiones continuamente y de un tema saltan a otro y de ese otro a otros más. Allí donde hay un interés hay aprendizaje. Nuestras conversaciones son nuestras lecciones. Preguntan de todo a todas horas. Hay muchos momentos y mucho tiempo para hablar.

¿Qué suelen hacer por las tardes? Ir a la piscina, hacer algún deporte, patinar, quedarse en casa calentitos, ir a la montaña, playa, quedar con amigos, visitar a algún familiar, asistir a clases de algo que les guste, pasear a los perros, dormir…

Su forma de aprender no se parece en nada en como se aprende (o eso es lo que intentan que suceda) en la escuela. No se puede saber ni examinar lo que saben. La mejor forma de ver lo que saben (y no todo es visible) es estando con ellos, jugando con ellos, hablando con ellos sobre todo lo que les interesa, contestando a sus preguntas… Ellos piensan en todo lo que viven y están aprendiendo como consequencia de vivir y desde allí hacen sus propias conecsiones, preguntas, deducciones…

Ellos se van haciendo a si mismos poco a poco día a día.

¿Cómo les puedo motivar para que aprendan?

Lo más importante no es cómo de motivado esta alguien si no cómo ese alguien se motiva. Hay la motivación intrínseca (que viene de dentro de uno mismo) o la motivación extrínseca (la que alguien provoca desde fuera con algún tipo de recompensa, premio, alabanza, nota…)

Una vez vemos la importancia de distinguir estos dos tipos de motivación, nos daremos cuenta que la motivación extrínseca (la que alguien desde fuera provoca) anula o disminuye nuestra motivación intrínseca. Cuanto más se quiere motivar (forzar, obligar…) a alguien para que haga algo menos motivación intrínseca (interés autentico) se consigue. Cuando se le ofrece un incentivo o una recompensa a alguien para que haga algo (lo que nosotros queremos) lo que se suele conseguir no es precisamente lo deseado (que muestre interés) si no que lo que se consigue es que pierda interés por esa actividad al ser impuesta.

Los niños no necesitan ser recompensados para aprender. El deseo de aprender y saber es algo innato y natural. Lo menos que podemos hacer es no ahogarles ese deseo intentando motivarles con tecnicas manipulativas. Los niños aprenden más y mejor cuando están interesados en aquello que quieren aprender. Ellos tienen una predisposición natural para sacar el mayor sentido (comprender, entender…) todo lo que les rodea. Nacen con curiosidad por saber. El control y la autoridad mata la motivación y el interés.

Un niño que necesita recompensas o castigos para aprender o para hacer algo…, es el reflejo de cuanto ha sido controlado por recompensas y castigos en un pasado. Tenemos que desaprender (sacarnos de la cabeza, olvidar…) que un niño sólo aprende si se le obliga, fuerza, o motiva desde fuera. ¿Cómo? . Acompañándoles en sus intereses e inquietudes y no focalizar nuestra atención en “cómo” de bien lo hace si no en “qué” es lo que esta haciendo. También podemos mostrarle al niño el mundo tal y como es para que él solito vaya viendo todas las cosas en que uno puede llegar a interesarse. Como mejor se aprende es haciendo cosas que nos gusten y viendo a los demás haciendo, también, cosas que les gusten e interesen y viviendo una vida que también nos guste. Si un niño esta interesado en lo que hace lo hace mejor y por más tiempo.

La forma en que aprenden es viviendo un día tras otro, consiguiendo lo que necesitan para el momento de ahora. Y día a día, viviendo cada momento, han llegado hasta donde están ahora.

Jugando es como los niños están diseñados para explorar el mundo y aprender en y de el. Jugar es su estado natural. O hasta que algún adulto viene y lo estropea todo intentando imponer formas de aprendizaje anti-naturales. Y como son anti-naturales son difíciles, duras y aburridas para los niños.

La única motivación real es la intrínseca (autentica y única en cada individuo). Todas las demás formas de motivación extrínseca no son más que estrategias para conseguir que otra persona haga lo que nosotros queremos que haga.

NOTA: Pinchando aquí me podéis escuchar hablar sobre aprendizaje autónomo (unschooling) y nuestra experiencia.

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