Por Yvonne Laborda.
Autora del libro: DAR VOZ AL NIÑO.

La Biografía Humana (BH) descrita por Laura Gutman es: “Una nueva metodología al servicio de la indagación personal. Construir la propia biografía humana es abordar las experiencias infantiles desde la realidad interna del niño/a que fuimos en lugar de evocarlas desde el punto de vista de quien ha nombrado esa realidad cuando fuimos niños”.

Dicho de otro modo, dar voz al bebé, niño y adolescente que fuimos. Validarle, comprenderle y sobre todo aceptarle tal y como realmente fue y es… Cuando entendemos qué nos pasó, cómo nos pasó y el por qué nos pasó podemos componer las piezas del rompecabezas que formarán nuestra posterior vida de adultos.

No obstante, dicha toma de conciencia, no es suficiente a veces para hacer los cambios deseados. Lo que yo hago exactamente en mi trabajo de acompañamiento es más bien una BE (biografía emocional) como se suele nombrar en Gestalt. Hacemos un recorrido por todo el escenario de mi consultante: empezando por recoger partes de la historia de sus padres, posteriormente revisamos infancia, pre-adolescencia, juventud… hasta el día de hoy. El grado de abuso emocional, violencia, adicciones, soledad, desamparo y demás…

¿En qué se diferencia la BE de la BH? La BH, en mi opinión, sólo es el inicio sobre lo que vamos a querer trabajar. A mí personalmente me gusta hacer un trabajo más profundo, emocionalmente hablando, conectando  con la bebé, el niña/o y la  adolescente que el consultante fue. No sólo a un nivel intelectual y desde la palabra, cómo se hace en la BH, narrando y nombrando los recuerdos (revisando los discursos engañados) y los hechos acontecidos sino que yo necesito trabajar también las emociones y los sentimientos vividos, reprimidos y no expresados como la rabia, el odio, la frustración, la impotencia, la inseguridad, el miedo, la soledad, el desamparo… A mí me gusta llevar a mis consultantes a revivir ese enfado o esa rabia para poder aceptarla y luego soltarla y transformarla.

En mi curso online: Sanar la Herida Primaria también se trabaja todo esto en profundidad.

Lo realmente importante, según mi experiencia personal, no es únicamente aquello que nos hicieron o nos dijeron sino cómo todas esas experiencias nos afectaron y nos siguen afectando en el aquí y el ahora. Ver y entender cómo todas esas emociones no expresadas en nuestra infancia se actualizan (salen) en el presente en forma de reacciones emocionales automáticas violentas (gritos, críticas, juicios, enfados, golpes, insultos…) Es imprescindible preguntarnos: Cómo las vivimos entonces, qué sentíamos, quién nos validó, quien nos acompañó, qué grado de soledad hubo… Lo vivido puede tener un impacto muy distinto en cada persona. Por tanto a mi entender, los hechos y vivencias no son lo único o más importante sino QUÉ es lo que el consultante va a hacer o puede hacer en el aquí y el ahora con todo lo ocurrido. Esa es la parte más importante para mí después de la toma de conciencia.

También encuentro muy necesario trabajar los introyectos que arrastramos de nuestra infancia y adolescencia. No es nada fácil llegar a saber que partes de mí son realmente mías y cuales prestadas. Los introyectos que nos “tragamos” de pequeños sin digerir son los que solemos repetir, sin darnos casi ni cuenta, con nuestros propios hijos. Por introyectos entendemos todas esas órdenes, todos esos mandatos, todas esas creencias, todas esas frases que nos decían u oíamos: “hay que estudiar para ser alguien, tienes que terminarte el plato, sientate bien, jugar es perder el tiempo,  no interrumpas… Todos esos “hay que” o “tienes que”. Trabajar los introyectos en las sesiones ayuda mucho en la toma de conciencia y en comprender nuestro personaje. El escenario de infancia tiene mucho que ver con todos esos introyectos. Es muy liberador trabajarlos en las sesiones y en casa e ir viendo cuales ya no nos sirven y simplemente dejarlos de lado…

Yo me considero una terapeuta “sentiemolista”, quien estudia el efecto que los sentimientos y las emociones vividas o reprimidas tiene sobre el cuerpo físico, emocional e intelectual. A eso yo lo llamo “sentiemolismo” (senti- de sentimiento y emo- de emoción).

En mis sesiones tenemos momentos de conexión total con ese bebé, niña/o o adolescente. Cuando nos ponemos en su lugar y le ponemos nombre y nos permitimos sentir y revivir todo lo vivido, ocurrido y sentido es cuando nos podemos empezar a liberar de las consecuencias que esas vivencias siguen teniendo en nosotros. Cuando yo empecé mi gran indagación personal hace más de 20 años, antes de conocer a Laura Gutman o la Gestalt, me apoyé mucho en la obra y las enseñanzas de Alice Miller entre muchos otros. Alice ya hablaba de la importancia de comprender nuestra infancia para luego poder entender el por qué somos cómo somos hoy. En mi opinión, Laura Gutman es discípula de Allice Miller y su metodología de la BH, en mi opinión, parece haber sido inspiración de las enseñanzas de Miller. Yo me considero discípula de ambas. Valoro y aprecio mucho a Laura Gutman y he de reconocer que desde que la conocí en persona en Barcelona hace casi 10 años he aprendido mucho de ella. Lo único que sí quiero comentar a modo de reflexión es que ella no menciona biografía alguna en ninguno de sus libros publicados. He leído y estudiado a muchos autores, entre ellos también destaco a John Bradshaw, que escriben sobre la influencia de nuestra infancia en los adultos de devenimos y he de decir que al final de sus libros hay muchísima biografía sobre otros autores.

Yo he estudiado a John Bowlby quien en 1950 empezó a hablar de la importancia del apego, la conexión emocional y la fusión entre madre e hijo. Leyendo a Laura Gutman también se nota su influencia. Los autores Maryorie Dantagnan y Jorge Barudy también hablaban de los estragos del maltrato y la violencia en la infancia y de cómo la falta de presencia y mirada puede afectarnos en un futuro como adultos. También Niels Peter Rygaard nos habla de los trastornos de comportamiento que puede acarrear la falta de apego, aceptación y amor (personas posesivas, celosas, perfeccionistas, violentas, autoritarias, criticas, inseguras…). Françoise Doltó también fue una gran defensora de los niños. Cuando leo y estudio a John Bradshaw también siento una gran admiración por su fortaleza y sentido de superación. Su vida es un gran ejemplo para todos. Podría seguir mencionando a Arthur Janov, Carl Jung, Howard Garner, Laurie A. Couture, Naomi Aldort,  Sue Gerhardht, Maturana, Jean Liedloff, Casilda Rodrigañez, Mario Alonso Puig, Carl Rogers, Erich Fromm, Karen Horney, Erik Erikson, Wilhelm Reich, Daniel Goleman, Abraham Maslow, Alfie khon… entre muchos otros. Estudiando a cada uno de estos celebres y sabios autores no puedo dejar de ver y sentir que Laura Gutman, al igual que yo, también se ha inspirado en ellos aunque no los suele mencionar.

Mi gran sueño sería que un día me pudiera sentar frente a Laura Gutman y compartir nuestras vivencias y que me dijera de quien aprendió y quienes la inspiraron más… Esa humildad y vulnerabilidad es la única parte que me falta de ella.

Volviendo a la BE que llevo a cabo con mis consultantes, quiero añadir que lo más importante para poder acompañar a alguien en su propia indagación personal es el hecho de haberla vivido y hecho nosotras/os primero.

Quien mejor te puede ayudar y acompañar que alguien que ya ha pasado por lo mismo y lo ha podido comprender, ver, aceptar y por último superar. El cambio SÍ es posible. Cuando nos sanamos es cuando podemos ayudar a los demás a sanarse. No podemos ayudar a comprender nada que no hayamos comprendido primero nosotros. No podemos dar lo que no somos ni podemos ayudar sin haber recorrido primero nosotras/os el camino. Hay que hablar la misma lengua sino no nos podemos comprender.

Lo que realmente buscamos es la sanación, la paz interna y la posibilidad de mejorar y cambiar como personas. Ya solemos intuir que lo que nos impide llegar a ser las personas que hemos venido a ser es precisamente lo vivido anteriormente y cómo nos sigue afectando. Para que nos deje de afectar y podamos ser libres es necesario el comprender y la toma de conciencia. Pero el cambio es lo realmente importante, a mi entender, y lo que todos y todas anhelamos. Llegar a ser las madres y padres que nuestros hijos necesitan que seamos es el sueño universal.

No es casualidad que mi especialidad sea precisamente la influencia de nuestra infancia en las madres y padres que devenimos. Yo vengo de una infancia de abandono, maltrato, abuso, desamparo… No obstante, estoy en paz con todo lo vivido y comprendo, acepto y valido mi verdad. No se trata de juzgar ni criticar ni de buscar culpables. Se trata simplemente de ver y aceptar nuestra verdad tal y como es. La verdad no es buena ni mala, simplemente es. A día de hoy estoy muy orgullosa y agradecido de ser quien soy. Y sé que es debido a todo mi pasado y mi gran lucha por poder llegar a dar a mis hijos y mi compañero de vida todo aquello que yo nunca tuve. Dar lo que no se tuvo duele al principio pero luego sana. Lo que más me ha sanado ha sido tratar a mis hijos y demás niños y adultos de la forma en que yo nunca fui tratada. El amor siempre fue mi mejor y mayor aliado. De hecho no hay nada que nos pueda liberar más que amar la niña/o que fuimos. Amarle incondicionalmente por quien es en realidad y no por cómo se comporta. No somos lo que hacemos o decimos. Lo que hacemos y decimos son simples manifestaciones emocionales que se expresan a través de nuestro cuerpo. Nosotros somos más que eso, mucho más… Sin esas vivencias hoy no estaría aquí escribiendo esto ni tendría la oportunidad de estar acompañando, ayudando e inspirando a tantas otras personas.  Empecé escribiendo sobre Aprendizaje Autónomo y el respeto a los procesos naturales, luego sobre Crianza Consciente y finalmente sobre qué nos imposibilita ser cómo deseamos ser y ayudo a madres y padres a liberarse de las cadenas de su pasado para que puedan llegar a ser los padres y madres que sus hijos necesitan que sean. Me siento tan feliz y afortunada de poder estar haciendo lo que hago. GRACIAS!

He llorado mucho mi infancia y la niña solita, triste y desamparada que fui. También he llorado junto algunas de mis consultantes. Cada vez que me siento delante de uno/a de mis consultantes algo dentro de mí se sana de nuevo. Dar voz a esos niños y niñas que fueron me emociona… Compartir lo que sé y ayudar a los demás es mi propósito superior y mi única voluntad. Necesito dar todo aquello que me fue dado a mí.

He roto la cadena transgeneracional de mi familia y ahora toca seguir cortando cadenas de otras familias para que en pocas generaciones ya no tengamos que sanarnos de nuestras infancias sino simplemente vivirlas y recordarlas. Me gustaría preguntarte: ¿Qué clase de madre o padre te gustaría que tus nietos tuviesen? Esos futuros padres son nuestros hijos HOY. Démosles la oportunidad de seguir siendo quienes han venido a ser y que no tengan que desconectar de su ser esencial como muchos de nosotros tuvimos que hacer. Perder esa conexión es lo que nos separa de la paz interna también. Los niños y las madres y los padres me están llamando y no puedo hacer oídos ordos. Sé que nada es casual en la vida. Sé que si estás leyendo esto es precisamente porque así ha de ser y porqué es tu momento y el mío.

No todo el mundo viene del mismo lugar. Ni todos hemos sufrido el mismo grado de violencia, autoridad, desamparo… No obstante, muy pocos, por no decir casi ninguno, hemos tenido esas infancias felices que pensamos tuvimos. La BE no es más que mostrar la verdad y la realidad vivida por el niño y la niña que fuimos. No culpamos a padres ni abuelos… Ellos también vienen de infancias con falta de conexión e intimidad emocional por tanto no pudieron dar lo que tampoco tuvieron. Se trata de entender emocionalmente y no sólo racionalmente al niño y niña que fuimos para luego poder llegar a ser quienes hemos venido a ser y poder conectar de nuevo con ese ser esencial que tenemos escondido por miedo a ser rechazado, juzgado, criticado… Ya no somos niños. El adulto que somos ahora se puede hacer cargo de nuestro niño interior siempre y cuando sepamos que está allí esperándonos. Hay que darle voz. Yo simplemente ayudo con una visión clara, pura, limpia y sin juicio. Uno mismo puede hacer el camino pero con la ayuda del terapeuta nos ahorramos tiempo y no nos podemos seguir engañando pensando que hay algo allí fuera que me impide ser feliz, estar en paz y hacer los cambios deseados. El buen terapeuta nos empodera y nos conecta con nuestro ser esencial para que dejemos de necesitarle. Una BE se puede hacer en 10-15 sesiones.

He tenido la necesidad de hablar sobre la BE (biografía emocional) que yo hago y practico ya que pienso que es vital juntar las emociones y los sentimientos a lo racional e intelectual. Sin sentirlo ni vivirlo profundamente no lo podremos sanar ni cambiar. Sólo con el intelecto se queda en la cabeza pero no baja al plexo solar donde hay que sentirlo para luego poderlo  cambiar y  transformar. No se trata de intelectualizarlo sino de sentirlo. Lo mismo ocurre cuando leemos algo. Sólo con lo leerlo no lo podemos poner a la práctica. Necesitamos sentirlo para luego poder serlo y finalmente poder hacer ese cambio organísmico que deseamos.

Si deseas más información sobre la BE puedes contactarme.

Yvonne Laborda
Terapeuta Humanista-Holística
Escritora y conferencista motivacional
Crianza Consciente
Educación Emocional
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