Por Yvonne Laborda.
Autora del libro: DAR VOZ AL NIÑO.

La crianza convencional se centra, principalmente, en qué es lo que el niño hace (qué es lo que no nos gusta o qué queremos parar y/o cambiar en el comportamiento del niño) y cómo o qué hacer para que ese comportamiento pare/cese. Una necesidad no desaparece al no obtenerla. Parar el comportamiento y conseguir cambiar la actitud del niño no elimina su causa ni lo que el niño siente o necesita. Cuando les decimos que paren de hacer algo, deberíamos decirles o proponerles qué hacer en vez de eso. La Crianza Consciente busca el “por qué” de ese comportamiento, la causa originaria de tal actitud y la necesidad no satisfecha. Los niños siempre tienen un motivo valido para hacer lo que hacen aunque no siempre nos gusten sus reacciones ni sepamos su causa.

Cuando un niño se siente mal automáticamente se “porta mal” (hace algo desde una reacción emocional automática). Si su estado emocional mejora (se siente bien), su comportamiento también mejora. Actuamos según nos sentimos, tanto los niños como los adultos. Generalmente, cuando “se pasan” es por que no tienen mejores herramientas, están desesperados, se sienten solos o alguna necesidad no está siendo satisfecha. Pensemos qué podemos hacer para ayudarles a canalizar mejor lo que sienten en vez de pensar que hay algo en ellos que no va bien. Averigüemos porqué el niño hace lo que hace. Validemos su malestar, sus emociones y necesidades aun cuando no podamos satisfacerlas. Solemos pensar que sus necesidades son erróneas, que están equivocados, y constantemente luchamos contra ellas.

El unschooling (permitirles aprender autónomamente y con libertad) no florece y empieza a dar sus frutos (en las familias que lo practicamos) hasta que cambiamos y sustituimos nuestra crianza convencional por una de más consciente, respetuosa, natural y con apego y conexión. Si quieres cambiar algo de ti, de cómo actúas, de lo que piensas, simplemente empieza a hacerlo. Busca a alguien que ya esté viviendo la vida que tu deseas y pregúntale, pídele que te ayude. Sabes que yo estoy a tu entera disposición para lo que necesites. Con mi formación en Crianza Consciente y Educación Emocional podrás mejorar la relación con tus hijos enormemente.

No esperes otro año, otro mes, otra semana, otro día… Hasta que no nos vaciemos de todo lo que creemos y pensamos que ya sabemos no podremos aprender más y mejor. Cómo dice Sandra Dodd: “It only takes a second to do better”. Traduzco: “sólo se tarda un segundo en hacerlo mejor”. Si necesitas Sanar alguna Herida Primaria también sabes que tengo un curso online. No importa con quien elijas trabajar y crecer. Lo urgente es poneros en marcha y empezar a trabajarnos nosotras primero.

Nuestro enfado no es causado por X sino por lo que pensamos de X. Cuando estamos enfadados simplemente estamos creyendo y escuchando nuestros pensamientos sobre el enfado y entonces es cuando culpabilizamos, juzgamos y negamos la realidad. Muchos padres y madres no soportamos cuando nuestros hijos se ponen a llorar desconsoladamente sin parar. El llanto nos altera, no lo podemos soportar. No obstante el llanto es sanador, libera las emociones retenidas. ¿Por qué no soportamos el llanto? ¿Es que a caso no nos dejaron a nosotros llorar de pequeños?. El secreto está en no reaccionar, sino simplemente notar el sentimiento, la emoción que sentimos, aceptarla y dejar fluir hasta que deje de necesitar manifestarse. El cuerpo es sabio y si le dejamos sentir y expresarse se acaba equilibrando solo.

Aceptar lo que sentimos y quedarnos con esos sentimientos hasta que se diluyan es mejor que intentar no sentir nunca enfado. Tenemos derecho a sentirnos mal y enfadados pero no tenemos el derecho de actuar mal contra nuestros hijos. Todas las emociones son aceptables y validas pero no todos los actos. Si no nos damos una elección, de hecho no hemos realmente decidido, elegido o escogido cómo queremos ser y/o comportarnos. Simplemente hemos reaccionado. Cuando perdemos el control lo que muchas veces queremos y pretendemos es que ellos (nuestros hijos) se controlen y comporten para que nosotros podamos restaurar nuestro control y nuestra paz. ¿No debería ser al revés?. Cuando uno se enfada hay necesidad de comunicación y conexión..

Las raíces del enfado siempre suelen ser la tristeza, las heridas pasadas y el miedo: necesidades no satisfechas. Si el enfado no está dentro de nosotros no puede salir. Cuando me enfado a veces me convierto en mi mamá o en mi papá. Ahora ya no soy la hija de mis padres solamente, sino que soy la madre de mis hijos. ¿Quién nos esta diciendo que no seamos tan amables, compresivos, cariñosos, complacientes… con nuestros hijos?, ¿De quién es esa voz?. Es fácil hacer lo que otros esperan de nosotros pero no es tan fácil escuchar a nuestro corazón. Y es muy duro y difícil ser lo suficientemente valiente como para no hacer lo que “ellos” esperan. Escucha tu corazón, él sabe el camino mejor que NADIE. Piensa más con el corazón y no tanto con la mente.

La vida esta llena de momentos en donde tenemos que tomar decisiones. ¿Qué nos retiene/obstaculiza de no ser/actuar cómo nosotros quisiéramos? Sólo teniendo la intención y el deseo de querer cambiar o hacer cambios pone las cosas en movimiento. Cuando cambiamos el modo en que resolvemos los conflictos con nuestros hijos, estos empiezan a desaparecer. Cada día estamos mas cerca de la persona que deseamos ser. ¿Qué es lo que nos gustaría que ellos pensasen de nosotros?

No olvidemos que la mejor manera de sanarnos a nosotros mismos es tratando a los niños de la forma en que nos hubiera gustado que los adultos, en nuestra vida, nos hubieran tratado a nosotros. Si nosotros confiamos en ellos y los respetamos, ellos de una forma natural valoraran a los demás. Si nosotros los respetamos será muy difícil que permitan que otra persona les falte el respeto. La infancia no es una preparación para la vida, es la vida misma. ¿Por qué tenemos tanta prisa en que los niños se comporten como los adultos antes de que sean adultos? La forma en cómo los tratamos es lo que les va a enseñar cómo ser. Los niños se convierten en lo que absorben de su entorno. Se cómo te gustaría que ellos llegaran a ser. Los niños se rebelan sólo por que nuestra cultura se opone a su naturaleza.

Para concluir pienso que lo primero y más importante es la relación con nuestros hijos y cómo interactuamos con ellos. Todo lo demás es secundario. Una vez tengamos las piezas del puzzle de nuestra relación encajadas unas con otras con conciencia, todas las demás encontraran su sitio y encajaran casi por sí solas. El día que tengamos otros padres y otras madres tendremos, también, otro mundo. Un niño obediente no piensa, no cuestiona, no interrumpe, no negocia, no resuelve problemas, no toma decisiones conscientes, no es él mismo… sólo hace lo que se le pide, dice o manda. Nuestra necesidad de convencerles, les roba su sentido de confianza en sí mismos, no les permite llegar a ser quien vinieron a ser. Ayudémosles a ser quienes ya son y dejemos de intentar cambiarlos o hacerlos ser quiénes nosotros quisiéramos que fuesen. Como dijo Winston Churchill: “Los hombres tropiezan con la verdad de vez en cuando, pero la mayoría de las veces se levantan y siguen rápidamente como si nada hubiera sucedido”.

La Crianza Consciente no es una moda, no son estrategias, ni métodos o estrategias respetuosos para que nuestros hijos sean como nosotros necesitamos y deseamos. La Crianza Consciente es una filosofía de vida, es anteponer la relación con nuestros hijos a todo lo demás, es el verdadero diseño humano, es algo que siempre ha estado allí, dentro de cada corazón pero que con el tiempo se nos ha ido olvidando, anestesiando y congelando debido al trato recibido de niños y adolescentes…

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FORMACIÓN CCEE: Crianza Consciente y Educación Emocional.

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Yvonne Laborda
Terapeuta Humanista-Holística
Escritora y conferencista motivacional
Crianza Consciente
Educación Emocional
Unschooling: (aprendizaje autónomo)
Ex-profesora de inglés
 
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