Aunque un padre o una madre unschooler no dirija academicamente a sus hijos no significa que les dejemos hacer lo que les de la gana sin tener en cuenta las necesidades y/o intereses de todos los demás miembros de la familia o fuera de ella. Tanto el padre como la madre pasamos tiempo real con nuestros hijos e intentamos llegar a conocerles tanto y tan bien como nos sea posible. Nuestro principal rol es estar presentes y verles y respetarles tal y cómo son. No cómo quienes deberían ser o quienes nosotros quisiéramos que fuesen.

Un padre o una madre unschooler sabe que sus hijos van a aprender. De hecho no paran de hacerlo mientras viven. No tiene que confiar en que eso es y será así. Si no que lo ven y lo constatan a diario. Sólo lo pueden saber los padres y madres que han sido unschoolers desde el principio o los que han sabido esperar el tiempo suficiente como para poder comprobarlo. Tanto nosotros como nuestros hijos necesitamos nuestro tiempo para desescolarizarnos, desaprender… 

Todo esto es mucho más difícil de lo que la mayoría de la gente pueda imaginar. Los padres y madres unschoolers deberíamos ser lo más activos posibles. Hay que guardar los libros de texto y las fichas y pasar ese tiempo activamente con nuestros hijos. Jugar con ellos simplemente para disfrutar de su compañía, no para aprender algo. Pasar tiempo con ellos como lo hacemos con nuestra pareja y/o amigos. Sin ninguna intencionalidad. Simplemente disfrutando de su presencia. Y esto es muchísimo más duro y difícil que mandarlos al cole o comprar el mejor de los currículos. Pero os puedo asegurar que la recompensa es muchísimo más grata. Incluso me atrevería a decir que es una inversión a largo plazo.

Lo más difícil, en mi opinión, es dejar de ver la parte “académica” en todo lo que hacen nuestros hijos. Sólo estamos tranquilos y relajados cuando escojen hacer cosas, actividades… a las cuales nosotros podamos darles un nombre: mates, lecto-escritura, historia… y luego poder de un modo u otro evaluarles para ver que han aprendido y que no. Ellos no aprenden así solamente. De ese modo más bien memorizan. Pueden pasarse horas jugando, hablando, viendo pelis y documentales, leyendo… Si nosotros estamos presentes mientras hablan, preguntan, ven, juegan… podremos ver como en realidad SÍ aprenden y mucho y además ser parte activa de ese aprendizaje. No estamos familiarizados con esa forma más natural y desestructurada de aprender ya que muy pocos hemos tenido la oportunidad de aprender así. Nos cuesta aceptar esa forma de aprendizaje por que no es a lo que estamos acostumbrados. Como ya he dicho en varias ocasiones yo estudie bien poco cuando era niña pero sin embargo, de adulta, me he especializado en muchos temas (idiomas, salud, nutrición, medicina natural, psicología humanista, Gestalt…). También me he ganado la vida bastante bien durante 15 años. Nadie me ha tenido que decir qué debo estudiar primero para luego ir añadiendo otros conceptos. La historia tampoco hace falta estudiarla cronológicamente.

En resumen, si somos todo ojos, oídos… Si estamos con ellos en cuerpo y alma veremos cómo no pasa ni un sólo día en que no se vayan a la cama sin saber algo nuevo o por lo menos con la inquietud y/o la curiosidad de saber algo más. El hecho de tener curiosidad intelectual no es algo que se pueda enseñar. Se tiene o no se tiene. Sólo hay factores y/o ambientes que la propician o la destruyen. Es más importante el querer saber, el desear saber que el saber en si. Cuantas personas hay hoy en día con su gran carrera y que luego no han querido estudiar ni saber nada más. Sólo saben (si no lo han olvidado) lo que les dijeron que debían saber en al universidad. Nada más.

La clave es estar en el momento que surge la necesidad, la curiosidad, el interés… entonces todos nos ponemos en marcha. También ocurre que cuando nos ponemos en marcha lo hacemos con demasiadas ganas y quizás el interés del niño no era para tanto. Os puedo poner varios ejemplos de lo que me ha sucedido a mi en reiteradas ocasiones. De repente, un día, mi hija mayor (que entonces tenía 7 años, estaba separando monedas por tamaños) quería saber cuantas de esas monedas hacían un euro (tuvimos unos amigos en casa y le vio al hijo de 6 años hacerlo). Bien, pensé yo. Fui a coger las regletas Cuisiniere y las perlitas Montessori y empecé con la de las decenas y las empiezo a colocar al lado de las monedas. Le voy diciendo y mostrando con el material concreto lo que son 10 céntimos, 20, 50… En esas que me dice: vale, vale… ya lo sé: 10 de 10, 5 de 20 y 2 de 50. Yo tenía intención de seguir pero estaba claro que ella no. Lección de 5 minutos acabada. Resultado: supo cuantas monedas de 10, 20 y 50 hacen un euro. Eso es exactamente lo que quería saber. ¿no?. Al de un ratito se puso a jugar con Urtzi y Naikari a tiendas. Montaron una tienda en el comedor y otra en la cocina con las cajas de la verdura y fruta. Yo les miré disimuladamente y vi como Ainara les estaba diciendo/explicando lo de las monedas y los euros. A eso se le llamaría ¿jugar o mates?.

Ejemplos como el anterior os podría dar a montones. Pero ya me voy acostumbrando a las “clases” y “lecciones” de 5 o 10 minutos cada una. Nuestras clases de hecho nunca empiezan pero nunca dejamos de aprender.

Aquí os pongo una lista de cosas que he visto por la red y de cosecha propia en plan listado sobre el rol del padre/madre unschooler:

  • Mostrar respeto por todos los intereses de nuestros hijos. Sea lo que sea lo que les interese.
  • Tener a nuestros hijos siempre en mente mientras vivimos nuestra vida para poder darnos cuenta de cosas que les puedan interesar.
  • Buscar formas para incluir a nuestros hijos en nuestra vida diaria.
  • Seguir sus intereses a medida que vayan surgiendo de formas muy variadas (documentales, pelis, visitando museos, preguntando a otras personas…) no sólo comprándoles un libro.
  • Vivir una vida familiar con experiencias interesantes tanto en casa como fuera de ella.
  •  Tener recursos en casa que sean interesantes y estimulantes. Cosas que estimulen la exploración de ideas.
  • Hablar, tener muchas conversaciones con nuestros hijos. Ese es el rol activo más importante en un padre/madre unschooler. 
  • Seamos positivos. Veamos la vida como algo divertido y estupendo. No critiquemos a los demás. Apreciemos todo lo que tenemos… Esa es otra de las actitudes más importantes.
  • Seamos críticos con nosotros mismos. Escuchemos nuestros pensamientos/creencias… Pidamos disculpas cada vez que sepamos que nos hemos equivocado.
  • Observemos muy bien y de cerca lo que nuestros hijos hacen. Reconozcamos que hay una razón para cada acción. Un niño nace para aprender y siempre está aprendiendo. Consigamos aprender nosotros la forma preferida y única que usa/tiene cada uno de nuestros hijos para aprender. 
  • Apoyemos, respetemos, aceptemos… todas y cada una de las pasiones/intereses de nuestros hijos aunque a nuestros ojos no parezcan educacionales y/o académicas. 
  • No vayamos a trabajar malhumorados ni hagamos las tareas del hogar con mala cara y desilusión. ¿Qué lección reciben ellos de esta actitud?. Las obligaciones no tienen por que ser desagradables. Nunca digamos que la vida es dura. 
  • No hablemos mal de nuestros hijos ni los critiquemos nunca. Aunque no estén presentes.

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