De bebés aprendemos viendo, oyendo, sintiendo, oliendo, tocando, mordiendo… (con los 5 sentidos). Sé si mamá está contenta, enfadada, preocupada… por la expresión de su cara o por su tono de voz. Sé si tengo hambre, frío, calor… cuando me siento mal, incomodo, hambriento… Puedo identificar o diferenciar el seno de mi mamá del de otras por su olor, sabor, gusto… Sé si algo es duro, blando, está frío o caliente al tocarlo con mis manos. Al oír voces sé diferenciar las desconocidas de las que me son familiares. Sé diferenciar todo tipo de texturas mordiendo o tocando. Mi boca es como una tercera mano. De hecho utilizo mis manos para poder metérmelo todo en la boca.

De niños aprendemos imitando, simbolizando, jugando, copiando, experimentando, equivocándonos… Aprendemos a hablar interiorizando el/los idiomas que los adultos hablan en nuestro entorno. Aprendemos e imitamos, también interiorizando, hábitos, reglas y normas sociales al observar a mamá y papá relacionarse entre ellos y con los demás. Con el juego libre podemos simbolizar lo vivido y así entender mejor el mundo que nos rodea. Metiendo, sacando, tirando, pesando, mojando, abriendo, cerrando, corriendo, saltando… podemos experimentar cambios en nosotros y ver como las cosas, los animales, o las personas… se comportan y/o reaccionan.

Al ir creciendo y madurando tanto mentalmente, físicamente como emocionalmente nuestras conexiones neuronales (mentales) con todo lo que nos rodea ya son significativas y de vital importancia y necesarias para nuestro aprendizaje posterior. Es cuando todo se va inter-conectando. Una cosa está ligada a otra y esa otra a muchas más.

Una simple palabra, una canción, una pregunta, una respuesta, una película, un libro, un olor, un sabor, un sonido, una imagen… despierta un interés o un recuerdo y “zas” empezamos a aprender. Parece que no pueda ser tan simple, ¿verdad?

Cuanto más sabemos sobre algo en concreto, más podemos aprender. La nueva información tiene más sitios donde conectarse (meterse en nuestra mente). Se identifica mejor con lo que ya sabe.

¿Cómo aprendemos de lo que ya sabemos y pensamos? El aprendizaje ocurre cuando conectamos algo nuevo con algo que ya sabemos o hemos pensado”. Si “algo” nos hace pensar en otro “algo” y ese “algo” en muchos otros “algos”… pues ya lo tenemos. Vamos conectándolo todo y a su vez aprendiendo más. Un sólo suceso o experiencia nos puede hacer pensar y a su vez conectar con muchas más cosas tanto del pasado como del futuro. Siempre se le puede añadir más a lo que uno ya sabe.

Por ejemplo: si pienso en 21 puedo ver en mi mente todas estas conexiones o combinaciones : 10 + 11 = 21 / 5 + 5 + 5 + 6 = 21 / 30 – 9 = 21 / 5 x 4 +1 = 21 pero también puedo ver : el día del mes en que mi hija pequeña cumple años / la edad que tenía cuando me saqué el carné de conducir / la mayoría de edad en no sé qué país / el número del portal de casa de mi amiga … Me apasiona ver y recordar cada día todas las conexiones que hago y que veo en mis hijos. Tantas pequeñas piezas de conocimiento/aprendizaje encajándose unas con otras como si de un puzle se tratara.

Ainara se empezó a interesar por los planetas a raíz de ver un capítulo del “principito” en DVD. Empezó a preguntarse si podría haber vida en otros planetas y si de hecho había otros planetas. Mis hijos empezaron a interesarse mucho por los diferentes tipos de animales, tanto mamíferos como ovíparos como carnívoros y vegetarianos, así los suelen llamar ellos a los herbívoros, cuando empezaron a saber que no todos comen lo mismo ni pueden vivir en los mismos lugares.

A mí me ha pasado muchas veces que al oír un comentario de alguien, o ver a alguien hacer algo… he sentido algo en mi interior que me ha dado un señal como si me dijera: ” Alto! esto me gusta, me puede servir, me interesa, tiene sentido, me gustaría saber más…” Dependiendo en qué momento esté, yo, viviendo y cómo me encuentre emocionalmente hablando, conectaré más o menos con las experiencias que vaya viviendo y las personas que vaya conociendo. Lo que un día dejé pasar inadvertido puede, inesperadamente, volver a mí (cuando yo esté preparada) y entonces conectar con lo que ya sabía y había aprendido anteriormente. A veces simplemente no estamos preparados para cierta información (aunque otros se empeñen en enseñárnosla). Quizás no se pueda aprender depende qué si anteriormente no hemos experimentado o vivenciado algo en concreto que nos permita abrirnos lo suficiente para hacer las conexiones oportunas.

La mayor parte del conocimiento no viene cronológicamente hablando. Yo he aprendido, ahora de mayor, para qué sirve una raíz cuadrada. En su día en la escuela nadie me lo dijo ni yo lo pregunté. Lo aprendí mecánicamente (como casi todo el cálculo y la aritmética) totalmente fuera de contexto y de toda lógica para mí, (de hecho hoy no sé hacer una raíz cuadrada pero sí sé para qué sirve). Hace poco he podido hacer esa conexión en mi mente al oír a mi pareja explicar cómo se podría calcular la inclinación de un edificio o calcular a qué distancia se encontraría la cima de una montaña estando nosotros en el valle. Pude hacer esa conexión y ampliar mi conocimiento gracias a lo que ya sabía y recordaba.

Yvonne Laborda

Terapeuta Humanista-Holística

Escritora y conferencista motivacional
Crianza Consciente
Educación Emocional
Unschooling: (aprendizaje autónomo)
Ex-profesora de inglés

Si te ha gustado, ¡comparte! A tus amigos también puede interesarles
Este sitio web utiliza cookies para que tengas la mejor experiencia de usuario. Al seguir navegando estás aceptando nuestra política de cookies ACEPTAR
Aviso de cookies