Por Yvonne Laborda.
Autora del libro: DAR VOZ AL NIÑO.

Lo primero y más importante es tener en mente que el aprendizaje natural (la forma en que aprende y lo que aprende) de un niño libre (un unschooler) no se va a parecer en nada al aprendizaje dirigido tanto de casa como de la escuela. Cuando el aprendizaje es dirigido primero les mostramos herramientas, luego les enseñamos cómo usarlas y por último les ponemos en situaciones (la mayoría de las veces no reales) donde tendrán que utilizarlas. Las herramientas pueden ser las letras (lecto-escritura), los números (mates), la historia… Resumiendo, lo que solemos llamar asignaturas no son más que herramientas para obtener la información que deseamos. El aprendizaje natural (unschooling) funciona precisamente al revés. Primero se interesan por algo, quieren saber más, comprender más, entender más … y luego usan lo que sea (herramientas) para su objetivo (aprender). Aprender es la consecuencia y el efecto secundario de vivir, explorar, averiguar…

Dicho esto, podremos ver que los niños aprenden jugando, mirando una peli/documental, (mi hija, Ainara, descubrió que le interesaban mucho los planetas y todo lo relacionado con la tierra gracias a ver una peli del Principito), con el ordenador, hablando, preguntando, visitando, manipulando, cocinando, saltando, corriendo… explorando lo que les interesa. Eso no se parece en nada a nuestro concepto de aprender. No se parece en nada a la escuela ni al aprendizaje formal. Cuando nuestro hijo/a un día quiere aprender algo más académico (que se parece a la escuela – que tiene un nombre – asignaturas) es cuando pensamos: “el unschooling sí funciona”. Para el niño no hay ninguna diferencia entre el aprendizaje-juego y/o el aprendizaje-escuela. Sólo son diferentes caminos para un mismo fin. Es a los adultos con mentes escolarizadas a los que nos cuesta verlo así.

“Es que se aburre mucho, no le interesa nada. No coge/usa los materiales, libros… Sólo quiere ver pelis”. Nosotros (los adultos) no nos sentamos con montones de libros, material científico, instrumentos electrónicos, juegos educativos, cartas, juegos de mesa, manuales… para hacerlos nosotros sólos, ¿verdad?. Entonces por que deberían ellos hacerlo. Muchas veces un interés (el disfrutar de/con algo) no sólo viene de la “cosa” en sí sino de poder compartirla con alguien. Mi hijo mediano le apasionan los dinosaurios y todo lo que tenga que ver con ellos: su tamaño, su dieta, el lugar de procedencia, cuando existieron, por qué se extinguieron, cuando, si los humanos y los dinosaurios compartieron la tierra… Él explora todo esto conmigo, su padre, su hermana mayor, amigos, otros adultos… nos hace preguntas, vemos documentales juntos, leemos libros, vamos a buscar libros a la biblioteca, juega con reproducciones de goma, nos viene corriendo con algo que se le acaba de ocurrir, vamos a museos… Todo esto ocurre por qué tiene con quien compartirlo y con quien hablar de ello. Y por que nosotros también mostramos interés por lo que le gusta.

Sólo querer ver tele (pelis) es una señal de que ocurre algo. Es el síntoma no la causa. Como ya comenté en la entrevista que me hizo Joan ya hace algún tiempo, si un niño sólo quiere ver tele es que no tiene nada más interesante que hacer. En nuestras manos está el mostrarle y hacerle la vida interesante y divertida para que pueda explorar y descubrir lo que le interesa y/o apasiona. La tele no debería ser más que otra opción. ¿Por qué aprender de libros lo vemos mejor? Antes de que existiera la tele o incluso la radio la gente utilizaba los libros para escapar de sus vidas. La lectura era su único modo de evasión. Sinceramente, yo misma en alguna ocasión también me he escondido detrás de un libro. Como ya he dicho en otros escritos, nosotros no tenemos tele conectada a la red. Pero sí tenemos un disco duro con montones de pelis, canciones, fotos y documentales (casi todo está en inglés). Les queremos proteger de la publicidad y de contenidos que consideramos nocivos y con muchos intereses económicos que inducen a consumir. La tele convencional utiliza mucho a los niños para fines consumistas. En el fondo quieren que todos pensemos y hagamos lo mismo pero este ya es otro tema. Quizás algún otro día escriba algo sobre ello. Nuestros hijos tienen libre acceso a ese disco duro y os puedo asegurar que hay días que ni se acuerdan de el. Lo utilizan como una actividad/recurso más con que divertirse, entretenerse, aprender… Muchas veces es ideal para los momentos de tranquilidad. Y os puedo asegurar que algunas veces que yo he querido que estuvieran quietecitos y calladitos mirando algo (mientras yo leo o escribo) no han querido y han preferido jugar en el patio, mirar libros, construir con lego, modelar con barro, hacer rompecabezas, jugar a cartas, escribir algo, incluso han cogido materiales didácticos como las regletas cusinier o algún que otro material Montessori de mates. Hoy mismo estaba escribiendo esto a la hora de la siesta. Estaba sentada en el sofá con Naikari a mi lado dormidita y Urtzi me ha pedido que jugara con el al ajedrez, le he dicho que por favor me dejara escribir un poco más pero el pobre tenía muchas ganas de jugar conmigo y hoy no ha querido ver la peli que Ainara miraba. Finalmente he jugado a cartas con él. En cuanto Ainara nos ha visto enseguida ha venido y ha comentado que ella también quería jugar. Ya veis pudiendo ver tele han preferido jugar a cartas conmigo. Y aquí estoy a las 3 de la madrugada escribiendo esto.

“Si les dejará escoger y tuvieran libre acceso los mios se pasarían el día en la tele”. A quien piense esto, yo le diría que no sabe lo que harían si tuvieran libre acceso por que, de hecho, no lo tienen. Quien dice esto sólo sabe cómo se comporta un niño que tiene limitado el rato que puede ver “audio”. Hay padres o madres que han levantado los limites durante una o dos semanas y luego dicen: “ves se pasa horas viendo pelis, no le interesa nada más”. Eso es por que no se acaban de creer que el limite ya no existe. Algo que fue limitado, prohibido… tiene mucho valor para un niño. Si le acompañamos y estamos presente: jugamos con el/ella, le proponemos cosas, actividades y luego le dejamos escoger, seguro que el tema tele/audio deja de ser un “problema”. Como he dicho antes nosotros usamos un disco duro. Allí todo ha pasado por un “filtro” antes de que ellos lo vean. Si tenéis tele conectada a la red y os preocupa lo que ven, quizás sea el momento de plantearse cambios. Nosotros quitamos la tele hace más de 5 años por que no nos parecía coherente limitarla si no nos gustaba. Es cómo no darles a tus hijos X para comer pero luego los padres si se lo comen. Se puede tener material audio visual: pelis, dvds, documentales donde sí puedan escoger. Así lo hacíamos nosotros cuando había tele en casa. Escogían de la estantería. Cuando se levantan limites hay que esperar que recuperen el tiempo perdido y luego todo fluye. No transmitirles esa inquietud y sobre todo mostrar interés por lo que ven y/o hacen. Necesitan su tiempo. Tienen que asegurarse de que va en serio y que si no ven tele ahora sí la podrán ver luego o mañana o cuando, ellos, quieran. Hay personas (adultos y niños) que aprenden mucho mejor viendo algo en un documental que leyéndolo de un libro. Soy muy crítica con la tele convencional (incluso radical) pero he aprendido a ver el audio como una herramienta más. Urtzi cuando ve algo muchas veces no esta quieto en el sofa. Necesita moverse, ir de aquí para allá, botar en el sofa, se pone a hacer un dibujo, hace puzzles…

“Ver pelis es perder el tiempo”. Depende de qué pelis. Todo y eso me atrevería a decir que de todo se saca algo, incluso de un mal libro o una mala peli. Mientras son pequeños lo mejor es ver la tele con ellos. Así les podemos ir “traduciendo” lo que pasa si lo piden o lo necesitan. Si les gusta la querrán ver una y otra vez. Entonces quizás ya no nos necesiten. No obstante, nosotros preferimos estar presentes cuando ven algo. Yo leo, escribo, coso, juego con la pequeña… estoy cerca por si acaso. Otra cosa es que la peli no sea adecuada para su edad o que sus valores (el mensaje no sea el apropiado). No quiero entrar ahora en recomendar o criticar/rechazar nada en concreto. Lo dejo para otro articulo y otro momento. Cada familia tiene su criterio sobre este tema. Sólo os digo que antes de que ellos vean algo primero lo hemos visto nosotros (casi siempre). Mis hijos han descubierto muchas cosas interesantes al ver pelis: los planetas, la tierra, la luna, monumentos de otros países, otras culturas, otras lenguas, otras costumbres, animales, otros idiomas, hechos históricos, formas distintas de vivir la vida, profesiones, hobbies y un largo e.t.c

“¿Y cuando están en casa de alguien?”. También les acompañamos e intentamos que el contenido sea el adecuado. A las casas que solemos ir (familiares/amigos) ya saben un poco como somos y como y qué pensamos al respecto, entre todos intentamos respetarnos al máximo. No obstante no me preocupo en exceso. Veo que ellos van teniendo su propio criterio y saben distinguir, ver, comparar, evaluar… Ya nos han hecho algún que otro comentario.

“Me gustaría que leyera más, escribiera más… sólo quiere salir a fuera a jugar”. En unos cuantos años ya no saldrá a jugar por qué será mayor. Sea lo que sea lo que los niños obtienen del juego lo obtienen de niños. Si la naturaleza lo ha previsto así es por alguna buena razón. Necesitan jugar ahora, luego será demasiado tarde. Tienen toda la vida para leer y escribir. Sólo tienen el ahora para jugar. Los niños tienen la edad que tienen por alguna razón. Necesitan tener 3 años para prepararse para los 4 y tener 8 para prepararse para los 9.

De pequeños (hasta los 7/8 años ) el juego debería ser (y si les dejamos es) su principal actividad. Un pre-adolescente ya no quiere ensuciarse las manos de barro a no ser que sea haciendo cerámica. ¿Para qué necesita saber las letras un niño de 3/4/5 años?, ¿Qué utilidad le van a dar a el ahora?. Repito, tienen toda la vida para aprender a leer y/o escribir. ¿Qué es lo que realmente necesitan saber ahora que no sepan ya?

Quizás no somos capaces de ver qué es lo que un niño ve y obtiene de ensuciarse de barro, trepar árboles, construir con lego, jugar a muñecas… pero debemos confiar que eso que le fascina e interesa es exactamente y precisamente lo que necesita hacer ahora para prepararse para lo que vendrá luego. Para ellos es valioso. El juego es muy importante y necesario.

Yvonne Laborda
Terapeuta Humanista-Holística
Escritora y conferencista motivacional
Crianza Consciente
Educación Emocional
Unschooling: (aprendizaje autónomo)
Ex-profesora de inglés
 
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