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10 Pasos para Sanar la Herida Primaria

(SHP)

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No todos venimos de experiencias traumáticas o violentas. No obstante, la mayoría no tuvimos nuestras necesidades más básicas y legítimas satisfechas. Venimos de cierto grado de desamparo, soledad, falta de mirada y presencia y muy poco vínculo afectivo en algunos casos.

 

Podemos llegar a pensar que nuestra infancia fue feliz y “normal” si no hubo demasiada violencia activa, pasiva o grandes sucesos ni experiencias demasiado traumáticas. No obstante, viniendo de infancias donde todo “parece” normal, nos será mucho más difícil conectar con nuestra herida primaria ya que nadie la nombró.

 

Pero, ¿todo el mundo tiene vacío emocional? Pero, ¿cómo saber hasta qué grado me ha afectado lo que me pasó, lo que me faltó, lo que me hicieron y lo que me dijeron? Si no hubo suficiente mirada, ni presencia, ni amor incondicional, ni satisfacción de necesidades, sí habrá quedado cierto grado de vacío emocional. Si además hubo mucho abuso emocional la herida primaria será mayor.

 

Si nuestra vivencia hubiese sido nombrada desde nuestro punto de vista y nuestro sentir, no habría tanto vacío ya que lo podríamos organizar psiquicamente, ya que nuestra vivencia y lo nombrado coincidiría. 

 

No obstante, si fue nombrado y sentido desde la vivencia del adulto, desde mamá o papá, si quedará herida al haber sido validada nuestra experiencia. Cuando no hay recuerdos explícitos, sólo nos quedará el registro y el recuerdo emocional en el cuerpo. Ya que, como dijo Alice Miller, «el cuerpo nunca miente», a lo que yo añado: «…por que nunca olvida…»
¿Cómo saber si me ha afectado o me sigue afectando todo aquello?

 

• Nos costará estar presentes con nuestros hijos.
• Necesitaremos de la aprobación de los demás.
• Seremos personas inseguras o indecisas.
• Saldrá rabia, enfado, necesidad de controlar y gritos desde nuestro interior descontroladamente.
• Proyectaremos nuestro malestar y vacío en nuestros hijos y parejas.
Tendremos reacciones emocionales automáticas contra nuestros hijos y pareja sin nosotros poder entender porqué… 

 

Hoy no nos pasa nada en realidad, nos pasó siendo niños y adolescentes. Lo que pasa es que seguimos proyectando eso que nos pasó en el presente. Nos sigue afectando internamente. Hoy podemos tomar decisiones conscientes diferentes a favor de nuestra niña herida para que deje de dominar nuestra vida a través de todas esas reacciones automáticas: gritos, enfados, críticas, perdidas de control… Es vital ver y reconocer nuestros propios movimientos y su origen.

 

Nos refugiamos en la depresión, por ejemplo, para no tener que responsabilizarnos de nuestra niña herida. Le damos refugio estando deprimidas o tristes o victimizándonos. Los seres humanos no estamos programados para sentirnos solos y desesperados. Es un mecanismo de defensa invisible para muchas personas. Nuestro vacío nos duele tanto que haremos lo que sea por obtener un poco de mirada y atención. Inconscientemente tomamos esa decisión para sobrellevar el dolor y soledad. La otra cara de la misma moneda sería ser agresivas o violentas: controladoras, abusivas y autoritarias.

 

Puedes decidir ahora mismo tomar conciencia de cómo has estado operando hasta el día de hoy e intentar cambiar tu mirada. Tu niña interior te necesita ahora mismo. Necesita tu amor, tu mirada, tu atención y toda tu conciencia… Hoy puedes tomar decisiones diferentes tomando conciencia de QUÉ decisiones has tomado hasta ahora (consciente o inconscientemente) y cuales necesitas y eliges cambiar.

 

Podemos encontrar las causas de nuestro malestar en nuestra infancia. Comprendiendo a la niña-adolescente que fuimos liberaremos a la adulta-mujer-madre… que somos hoy para poder convertirnos en la madre que nuestros hijos necesitan. 

 

Comprendiendo nuestra verdad liberamos al cuerpo de tener que expresar a través de reacciones emocionales automáticas nuestro malestar, soledad, frustración, pena, impotencia y confusión. Comprendiendo y validando y amando a tu niña interior dejarás de necesitar reaccionar emocionalmente de forma automática y podrás vivir en paz y armonía contigo misma, con tus hijos y tu pareja y demás personas.

 

Sanar nuestra Herida Primaria de nuestra infancia es vital para que nuestra niña interior herida deje de dominar nuestra vida… En este enlace te cuento cómo es posible: 

 

 

Aquí algunos testimonios:CLICK AQUÍ  

 

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