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Los 7 Principios de la Crianza Consciente

 

Nota previa: Este artículo sobre el abuso sexual infantil puede herir la sensibilidad de algunas personas por la claridad en como voy a nombrar algunos de los hechos (especialmente las que fuimos abusadas en infancia o si nuestros hijos han sido víctimas de abuso sexual). Ponerle palabras a la verdad DUELE y mucho. No obstante, la verdad también libera y sana.

 

NOTA: Este es el quinto artículo de la serie de 5 en donde hablo sobre la importancia de nuestra actitud en la futura sexualidad de nuestros hijos. También nos ayudará a comprender mejor la nuestra.

Sexualidad infantil (1): Vínculo con la Madre: Fusión Emocional

Sexualidad Infantil (2): Respeto por su Cuerpo: Dar Besos y Abrazos.

Sexualidad Infantil (3): Control de Esfínteres: Forzar Ritmos Biológicos.

Sexualidad Infantil (4): Represión Sexual: Dependencia Emocional.

 

La peor experiencia no es el abuso sexual en sí, sino la soledad con la que MUCHOS niños hemos tenido que vivirla por falta de intimidad emocional en casa con mamá, papá y demás adultos. 

El abuso sexual es un tema muy controvertido cuando se trata de niños. La gran mayoría de abusos sexuales suceden en la propia familia (intra-muros) o con seres cercanos. Siendo el padre, la madre, los abuelos, los tíos, los curas, los hermanos, un profesor, una niñera o un cuñado quienes utilizan y abusan del cuerpo del pequeño para su propio beneficio o placer. Estas personas, en muchas ocasiones, también fueron abusadas cuando eran niños. 

Muchos de los que hemos sufrido abusos sexuales en nuestra infancia o hemos acompañado a adultos que los han padecido, sabemos que el abuso sexual en sí no fue la peor vivencia, sino la soledad con la que tuvimos que vivirlo. En mi experiencia personal, lo peor fue la soledad con la que tuve que vivirlo por la falta de protección, mirada y presencia de mi madre. Jamás debí estar ni sentirme tan vulnerable ni sola.

Esto que voy a comentar a continuación ya lo comentó Alice Miller en la década de los 80 en algunos de sus libros y 25 años después Laura Gutman también ha escrito sobre ello inspirada en la obra de Miller y yo ahora quiero seguir en la misma línea añadiendo mi propio punto de vista particular y provocador. Alice Miller nos confiesa que despertó con J. Konrad Stettbacher y yo desperté gracias a ella.

Tanto en las situaciones de abuso sexual como en los casos de violencia activa, tiene que haber habido un niño muy sólo, desesperadamente sólo, desprotegido y entregado, emocionalmente hablando.

Me explico, los abusos sexuales en infancia suelen ser prolongados en el tiempo. ¿Cómo puede estar un niño o una niña siendo abusados sin que su madre u otros adultos noten nada? ¿Cómo es que un niño que sufre de abuso sexual no lo explica a su madre u otro adulto?

Es vital hacernos estas preguntas si fuimos abusadas o abusados. Únicamente un niño desesperadamente sólo puede sostener un abuso prolongado en el tiempo. Si hubiera intimidad emocional con su madre, su padre y demás adultos además de comunicación conectiva en casa sería casi imposible que algo así sucediera. Quizás podría pasar un día puntualmente pero nunca reiteradamente, a lo largo de muchos años, ya que el niño lo contaría o la madre notaría algo en el niño tanto emocionalmente como físicamente.

Si un niño no lo cuenta es porque nadie le ha dado esa confianza. Un niño verdaderamente respetado en su hogar, respetará a los demás y se hará respetar. Sé que duele leer esto pero por qué un niño no iría corriendo a casa a contarle a mamá que el abuelo le ha tocado la vagina o el pene. Por qué un niño no diría con naturalidad: 

«Mamá, no me gusta que me dejes con el tío Juan, el otro día me dijo que le tocará el pene y eso no me gusta, no quiero estar más con él».

Si en casa hay intimidad y hemos respetado a los niños y les hemos escuchado y han tenido voz… Estarían empoderados en vez de desprotegidos, vulnerables y entregados. 

Debemos hacernos las siguientes preguntas:

  • ¿Por qué un niño no contaría que está siendo abusado?
  • ¿Por qué TÚ no le explicaste nunca a tu madre?
  • ¿Cómo es que ella nunca se dio cuenta de que algo estaba pasando?

 

Muy probablemente no había nadie en quien confiar. Tu madre no te dio la seguridad ni había la intimidad suficiente para poder acudir a ella. Tenías miedo, dudas, vergüenza… ¿Quién debería dar esa seguridad a un niño? 

Si un niño sabe que su cuerpo le pertenece y ha sido respetado y escuchado por su madre y demás adultos y no le han obligado a dar ni recibir besos ni abrazos no deseados muy probablemente no se dejaría tocar ni se sometería tan fácilmente… ¿Cómo permitiría que un adulto le haga algo que no quiere? Si lo permite es porque cree que debe obedecer, someterse y callar.

No olvidemos que un niño respetado de verdad, respetará a los demás y se hará respetar. Estará conectado consigo mismo y sabrá y sentirá y notará que «eso» no está bien. Su cuerpo le hablará y él podrá escucharse. 

¿Dónde y de quién aprendió a no escucharse y obedecer ciegamente a los adultos? ¿Quién le obligaba a dar besos cuando no lo deseaba? ¿Quién permitía que los demás le tocarán cuando no lo deseaba? Repito, muchos niños creen que sus cuerpos pueden ser tocados y besados por cualquier adulto. 

En muchas ocasiones habremos negado el abuso sexual y habremos necesitado tergiversar la realidad por falta de intimidad y seguridad emocional.

He visto a muchos adultos (he acompañado a muchas madres desde mi curso online Sanar la Herida Primara SHP) negar la vivencia real infantil de la niña abusada que fue. Tienden a negar que su amado papá o mamá le hiciera algo “malo” o no le protegieran lo suficiente. Siguen necesitando tanto de su amor y mirada que tergiversan la realidad llegando a pensar incluso que eso sucedió por su culpa.

La mayoría de niños abusados son niños desesperados en busca de amor pero encuentran abuso. Repito, sé que duele leer esto pero solamente un niño verdaderamente solo, desesperado, vulnerable, inseguro, desprotegido y entregado silenciará y permitirá el abuso sexual reiterado. Solo un niño cuyos padres no le sienten, ni le conocen podrá ser víctima de abuso sexual durante años. Los niños manifiestan de muchas formas indirectas que no desean ir a casa de ese familiar, o tienen miedo, o se niegan a hablar con alguien… Muchos adultos no escuchamos estas señales y forzamos y obligamos a los niños a estar con adultos que no desean. 

Es vital preguntarle a un niño porque no desea estar en casa de ese adulto. Es vital escuchar a un niño cuando nos está intentando decir algo de forma indirecta. Es vital hacerle preguntas y hacerle sentirse seguro para poder contar. Es vital confiar en los niños. Es vital confiar en su registro interno. Ellos saben qué les hace bien y qué les hace mal pero no siempre estamos dispuestos a escuchar. Si notas algo extraño o diferente en algún niño de tu vida, por favor, habla con él, juega con él, dibuja con él hazle preguntas o explícale algo e intenta averiguar qué le sucede. Quizás no sea víctima de abuso sexual, pero sí de abuso emocional o violencia pasiva… Quién sabe…  

El abuso sexual puede llegar a tener una doble cara, un sabor dulce y amargo a la vez. Por un lado, los niños abusados se sienten especiales, los elegidos, los favoritos… Pero por un lado, les da asco o no les gusta y les incomoda y algo les dice que “eso” no está bien pero por otro lado les hace sentirse importantes y especiales ya que “eso” es su secreto y nadie más lo sabe ni nadie más debe saberlo.

El abusador suele ser alguien que también fue abusado o sometido siendo niño y que a su vez, al igual que el niño del cual está abusando, se sentía sólo y desesperado pero no es consciente de ello (si lo fuera no podría repetirlo). Todo ese vacío emocional, carencia, violencia y agresividad reprimidos en su infancia los proyecta contra el niño elegido. Solamente sintiendo al niño que fuimos y reviviendo ese dolor podremos cortar la cadena. Nadie que verdaderamente sienta y pueda conectar con el niño o niña  que fue, podrá hacer daño o lastimar a otro ser humano. La agresividad, la violencia o los abusos sexuales se infringen y se perpetúan por la represión infantil vivida. Negamos lo que nos pasó y lo que nos hicieron y por este motivo seguimos perpetuando lo mismo generación tras generación. Perpetuamos lo que negamos. Por esto es de vital importancia nombrar la verdad de los hechos. Repito, un niño seguro, respetado, escuchado y empoderado no es elegido para ser víctima de un abusador y si lo fuera no lo sería por mucho tiempo. Los abusos intramuros y durante años solo son posibles si hay un niño (una víctima) solo, desesperado, necesitado de amor, inseguro y sin nadie en quien poder acudir o en quien poder confiar. Negar este hecho hace que vuela a pasar generación tras generación. Aceptar este hecho nos hará más consciente y podremos evitarlo y sanarlo.

El niño elegido debe estar vulnerable y desprotegido. Esa desprotección le da vía libre al abusador. Duele leer esto ya que nos hace a todos responsables y no solamente al abusador. Un abusador no podría llegar a un niño si este estuviera suficientemente protegido, empoderado, escuchado, respetado, amado, confiado, mirado y sentido… 

Abusar de un niño es una atrocidad y jamás ningún niño debería haber sido abusado por nadie. Sin embargo, si hubo o continúan habiendo niños que no lo cuentan es responsabilidad nuestra también, de todos los adultos de su vida (especialmente de su madre y su padre). Garantizar que un niño abusado encuentre a alguien en quien poder confiar y contarlo es responsabilidad de todos. Ese alguien (en mi opinión) debería ser su propia madre o padre.

Conozco casos de adultos que me han contado en sesiones de terapia individuales o alumnas de de mi curso online SHP que cuando, por fin, después de varios años, lo explicaron en casa, se silenció y no se habló más, llegando incluso en ocasiones a negarlo. Algunas tuvieron que seguir compartiendo mesa con el padre o el tío abusador. En otras ocasiones se les ha acusado de mentir. Imaginemos (por un momento) la vivencia real infantil de un niño que después de haber estado sufriendo abusos durante mucho tiempo, su madre no le cree y no hace nada por y para él. 

Recuerdo el triste caso de una madre que fue abusada de niña por un familiar muy cercano y cuando le pregunté qué era lo que más le impedía el haber podido contarlo me dijo directamente:

“Mi madre lo hubiese negado, no me hubiese creído, ni defendido, y me hubiese acusado de mentirosa” 

Ese día, después de trabajarlo en la sesión conmigo, se dio cuenta de la importancia de la falta de intimidad emocional y de lo verdaderamente sola, desesperada, vulnerable, desprotegida y entregada que había estado. La peor vivencia fue lo SOLA que siempre había estado.

Para que un niño piense eso y no lo cuente es porque esa madre le trataba de tal modo que esta niña ya sabía que su madre no confiaba en ella. No tenía la menor duda. Esta madre no podía sentir a su hija. Probablemente ella también fue abusada, sometida o maltratada y conectar con su hija le obligaría a conectar con su propia vivencia y experiencia de soledad ante tal hostil experiencia. Negar la vivencia de su hija mantendría su propia vivencia «anestesiada». 

Ahí es donde radica el verdadero problema de base. La falta de intimidad en casa del niño o niña ya que si no lo explica es porque está solo y desprotegido. No tiene a quien acudir.

Lo más grave no es sólo el abusador sino la madre, el padre y demás adultos que no ven ni sienten al niño ni le acompañan de tal forma que él o ella pueda y sepa que puede decir: “NO” o “BASTA YA” o venir a contárnoslo.

Un niño que se deja hacer una y otro vez sin poder contarlo es porque en algún momento de su vida aprendió que el adulto manda, decide y hace con los niños lo que él o ella quieren. Un niño empoderado y seguro, emocionalmente hablando, no puede ser abusado de forma reiterada, día tras día, año tras años. Podría vivir un intento o un episodio pero no más. Lo siento, pero es así… 

Si fuiste abusada y no lo contaste es imprescindible revisar primero tu escenario de infancia, tu escenario de soledad, desamparo, abuso emocional, falta de intimidad emocional y abandono emocional. He tratado y acompañado a muchas personas (especialmente madres) que han sufrido abusos sexuales. Yo también fui víctima de abuso sexual en 3 ocasiones en mi infancia y con 3 hombres cercanos a mi familia. En todos los casos que he acompañado, sin excepción, las víctimas estábamos solas, y desprotegidas, no había intimidad en casa, y nos sentíamos vulnerables y sin poder ni seguridad para decir nada. No teníamos a nadie a quien acudir o en quien poder confiar. Si hubiese habido alguien en quien poder confiar se lo hubiésemos contado. Si mamá hubiese estado cerca, o nos hubiese confirmado lo mucho que valemos, importamos y hubiese habido intimidad emocional y comunicación en casa se lo hubiésemos contado o ella habría notado algo. 

Un niño, cuyas necesidades no han sido satisfechas, ni respetadas, ni validadas y que además proviene de un escenario de poder y control sobre el otro, aprenderá que él no es importante y que debe hacer lo que se espera de él. Lo dejará vulnerable e inseguro, emocionalmente hablando, y será más propenso a ser abusado o necesitar abusar del otro. Esto podría ser también para los casos de bullying.

No podremos ayudar al niño abusado, ni a sus padres, ni al abusador, sin la información necesaria sobre las causas y consecuencias reales del abuso sexual en niños y niñas:

  • La falta de maternaje
  • La falta de protección
  • La falta de intimidad emocional en casa con los padres
  • La falta de confianza
  • La falta de comunicación emocional
  • La soledad emocional
  • La falta de respeto hacia los niños y sus verdaderas necesidad
  • La necesidad de ejercer el poder y el control sobre ellos
  • e.t.c…

 

También quiero comentar que en muchos casos de abusos sexuales con personas cercanas e incluso queridas, no tendremos (en ocasiones) recuerdos explícitos. Sólo tendremos (nos quedará) una sensación corporal de malestar en presencia de esa persona. Muchas experiencias de abusos sexuales se mandaron directamente a la sombra (se olvidaron) ya que nadie lo nombró. Por tanto la psique infantil no lo pudo organizar. No obstante, como nos dice Alice Miller, el cuerpo nunca miente. Y yo añado: porque el cuerpo nunca olvida.

En muchas ocasiones necesitaremos de la ayuda de alguien que nombre los hechos para que podamos empezar a recordar e ir tirando del hilo. En sesiones individuales que he tenido con madres o incluso en reuniones grupales con mis alumnas en CCEE o SHPHM he visto con frecuencia como los recuerdos “vuelven” una vez le damos “permiso” a la psique para que pueda organizarlo y recordar. Yo he nombrado, en ocasiones, esa posibilidad por lo que voy viendo en el escenario infantil de esta persona o por el grado de desamparo y soledad vividos… Cuando he nombrado o preguntado sobre tocamientos o intentos o abusos… es como que la persona ha conectado y ha podido organizar y empieza a recordar… 

Qué decir de los abusadores: No se trata de un deseo sexual, sino de una necesidad desesperada de ser amado y poder amar y también de someter al otro. Es una necesidad desplazada y descontrolada de querer amor, afecto, cuerpo, ternura. No obstante, abusar de un niño es un acto atroz que el abusador no puede ver ni sentir ya que él sólo siente SU vacío insoportable y lo llenará haciendo lo que sea. Un abusador suele “enamorarse” de un niño, también, necesitado, desamparado, solo y con una gran necesidad afectiva. Ese niño le recuerda al niño que él o ella misma fue… El abusador tiene cuerpo de adulto pero opera desde una necesidad infantil desesperada y descontrolada que acaba siendo tóxica y lastimando a otro ser indefenso en busca de amor pero que encuentra abuso.

Si el abusador pudiera sentir su propio dolor, su propia soledad, su propio desespero infantil… no podría abusar de otro ser indefenso como un día él también lo fue. Puede abusar de un niño ya que negó y anestesió su propio dolor. No hagamos lo mismo nosotros ahora. 

Últimas reflexiones

• Pensamos que el abuso sexual en niños es un hecho poco frecuente, no obstante, debo decir que la triste realidad es que casi un 50% de las personas que he atendido en estos últimos años en sesiones individuales han padecido en mayor o menor grado abusos sexuales por parte de algún familiar o adulto cercano. También he visto varios casos de abusos sexuales cometidos por la propia madre. 

• Podemos prevenir el abuso sexual de nuestros hijos o demás niños creando relaciones seguras en donde haya mucha escucha, intimidad emocional, respeto por sus cuerpos, respeto por sus ritmos, gustos, intereses o necesidades. Si hay confianza y el niño se siente seguro y empoderado no dejará que nadie le utilice o le someta. Necesita poder saber que alguien está de su lado y hará lo que sea por y para él. Ese alguien debería ser su madre y su padre o algún adulto que le de esa seguridad y confianza.

• Hay adultos que pueden sentirse culpables al haber sufrido algún tipo de abuso sexual. Necesito decir que NINGÚN niño o ninguna niña es culpable ni responsable de eso que le hicieron. SIEMPRE somos los adultos los responsables de aquello que les acontece a los niños. Muchas mujeres, después de años de haber sido abusadas sexualmente, un buen día dijeron «ya no quiero más» y el abusador paró… Esto hace que ellas se sientan responsables por no haberlo dicho o hecho antes. En la pubertad o la adolescencia es cuando muchos niños ponen un límite ya que es el momento de salir al mundo solos… Especialmente cuando las mujeres empezamos a menstruar. Algo en nuestro cuerpo nos dice que esto debe parar.

• Es vital y muy sanador poder dar expresión a todas esas emociones reprimidas vividas por la persona que fue abusada para que toda esa rabia, impotencia, frustración y confusión sea liberada y deje de necesitar reaccionar emocionalmente contra personas y situaciones que nada tienen que ver con esa experiencia. Solo así podremos cortar la cadena. 

• El cuerpo también suele manifestar en forma de síntomas o enfermedad todo eso que hemos tenido que reprimir, silenciar o incluso negar. Siempre hay un origen emocional de la enfermedad. Muchas afecciones de la piel, por ejemplo, tienen mucho que ver con el vínculo. Tanto por carencia de contacto como por exceso de contacto no deseado.

 
NOTA FINAL: También os comparto este artículo que escribí para el blog de FAMILIAS EN RUTA en donde hablo mucho más en profundidad sobre este lamentable tema. En este artículo también hago una crítica «negativa» al libro «Ojos Verdes» que pretende hablar sobre la prevención del abuso sexual pero se deja algo muy importante: PINCHA AQUÍ 
POR FAVOR, ayúdame a llegar a muchas más personas con este mensaje. Es vital tomar conciencia y responsabilizarnos todos. Déjame un comentario con tu sentir y comparte este artículo, por favor. 
Te mando un gran abrazo desde lo más profundo de mi corazón. 
Si fuiste abusada de niña y necesitas trabajar en ello te invito a hacer mi curso online Sanar la Herida Primaria (SHP) ya que en el módulo 5 trabajo este tema en profundidad. 

 

 

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