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10 Pasos para Sanar la Herida Primaria

(SHP)

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¿Realmente crees que has elegido pensar y creer que los niños necesitan límites, reglas, órdenes, ser castigados o premiados o obligados, que si les respetas y les escuchas y les tienes en cuenta abusarán de ti, que hay que obligarlos a hacer determinadas cosas por su propio bien, y un largo etc.?

 

Si piensas así es porque mucha gente a tu alrededor piensa y actúa así, y porque tu madre y tu padre muy probablemente pensaban y siguen pensando y actuando así. Lo que sucede es que no tenemos otro modelo; no hemos vivido ni visto otro modelo, o muy pocos adultos tuvieron un modelo diferente.

 

En verdad, no hemos elegido, nos hemos dejado llevar sin pensar y sin cuestionarnos casi nada. Perpetuamos lo mismo que nos hicieron y hacemos lo mismo que vemos hacer. Te invito a ELEGIR cómo deseas tratar a tus hijos, qué tipo de relación desean con ellos y cómo deseas vivir tu vida al margen de todo lo demás.

 

Si de niños no pudimos decidir ni teníamos voz, de adultos seguiremos probablemente igual. Este tuvo que ser nuestro escenario de infancia, de lo contrario nuestra realidad sería otra muy distinta hoy. Imagina a un adulto que de niño no fue castigado, ni premiado, ni amenazado, ni obligado, ni abusado, sino escuchado, respetado y amado incondicionalmente como realmente necesitaba. Un adulto al que de niño se le habló con respeto, se le tuvo en cuenta, se le permitió tomar decisiones y elegir.

 

¿Crees que un adulto que fue amado como necesitaba, respetado y escuchado y que tuvo voz, elegiría hoy castigar, premiar, amenazar, pegar, gritar, no escuchar o no respetar a sus propios hijos o demás niños de su vida? Personalmente, creo que no.

 

No elegimos no sentir a los niños. No poder sentir a los niños, ni conectar con su vivencia interna es la consecuencia (el síntoma) de no haber sido sentidos ni complacidos cuando éramos nosotros niños. Por eso es que tenemos tanto por sanar. Tomar conciencia de este hecho es el primer GRAN paso ya que todo lo que negamos, justificamos, defendemos e ignoramos lo perpetuamos.

 

No tengas jamás miedo de AMAR y RESPETAR a un niño. Dar no daña, lo que nos daña es lo que nos faltó, no lo que obtuvimos…

 

Ama, escucha, complace, respeta, acompaña, valida, defiende, da voz y disfruta de cada segundo de tus hijos o de cualquier bebé, niño, niña, adolescente o joven que se cruce en tu vida. 

 

Ofrécele tu amor y aprenderá a amar, dale tu presencia y tu tiempo y aprenderá a dar, ya que sabrá lo bien que nos hace dar y recibir. El amor no se pide, no se gana, ni se hace, el amor simplemente se DAR. 

 

Te deseo un maravilloso día lleno de amor. 

 

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