Niños etiquetados. La sociedad que no deja que los niños sean niños.

Quiero dar voz a esos niños y niñas muy sensibles al ruido, a la gente, a las etiquetas de la ropa, a las costuras… Seguiré dando voz a esos niños tan motrices y con una gran necesidad de movimiento, a esas niñas tímidas,  a los que necesitan su tiempo para adaptarse a los cambios, a las que no les gusta el olor o la textura de algunos alimentos, a los que cambian de actividad con frecuencia, a los que empiezan 10 cosas a la vez, a los más creativos y menos intelectuales… A todos y cada uno de estos niños y niñas maravillosos y únicos seres van dedicadas las siguientes líneas, más bien se las dedico a los adultos responsables de dichos niños y niñas (padres, madres, maestros, abuelos, tíos, vecinos y profesionales…)

Es difícil entender, comprender y aceptar que un niño no quiera ponerse los calcetines que hemos escogido, que no quiera terminarse el plato, que no le apetezca dar un beso a la abuela, que no nos dé las gracias, que le moleste la luz intensa o el ruido, que no pare quieto… Hay niños muy sensibles a las costuras y les molesta mucho el roce que producen los calcetines en el zapato. Hay calcetines sin costuras que seguro les gustaría llevar. O también se los podemos poner al revés. Conozco un niño que siempre quería ponerse los calcetines del revés hasta que su madre le trajo un día unos sin costuras.

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Es tremendamente inquietante para algunos adultos ver a un niño moverse de un lugar a otro corriendo, saltando, brincando… Solemos decirles: “anda bien, siéntate bien, come bien…” Cuando para ellos ya lo están haciendo “bien”. Ellos están cómodos haciendo las cosas a su modo y a su ritmo. Somos los adultos los que no podemos ni sabemos cómo gestionar la actividad y espontaneidad de nuestros hijos o alumnos. Y yo me pregunto: “¿Por qué será?” Será porque de niños a nosotros tampoco nos dejaron mover ni nos respetaron… Hacer que un niño tenga que reprimirse motrizmente es algo que en un futuro le saldrá de una forma desplazada: tienen reacciones desproporcionadas ante sucesos, actúan desde la reacción emocional automática gritando o pegando. También pueden llegar a ser personas psicológicamente inseguras y con una autoestima muy baja. Académicamente no pueden rendir bien ni concentrarse si su necesidad motriz no es satisfecha.

Las emociones reprimidas en la infancia no desaparecen como por arte de magia al no ser satisfechas o negadas. Se intensifican al ser actualizadas. Las emociones son para ser expresadas. La naturaleza así lo diseño. No sentimos para luego reprimir, sentimos para poder expresar y sacar… Una emoción “guardada” sale en forma de “explosión emocional” cada vez que un adolescente o un adulto conecta con algo que le recuerda “eso” que ya vivió en su infancia. Le es familiar. Yo solía encenderme por dentro hace 15 o 20 años cada vez que alguien me criticaba, juzgaba o me cuestionaba. Conectaba con la niña que había sido y con el desamparo, falta de atención y mirada. Cuando no podía sostener una situación explotaba y no me podía responsabilizar de aquello que estaba sintiendo ya que no lo comprendía ni sabía por qué me sentía así. Luego con los años, después de mucha indagación personal, estudio y observación me di cuenta de que todo me venía de mi infancia y de cómohabía sido hablada y tratada. Las emociones que entonces debía reprimir se actualizaban en el presente. Con 5 o 7 años lloramos, de adultos explotamos… La vivencia interna es la misma pero la reacción es distinta.

Cuando oigo decir que hay bebes o niños de “alta demanda” me pregunto si no habrá madres de pocos recursos emocionales o a quienes les cuesta fusionar y conectar con sus hijos. Cuando hay una desconexión o falta de fusión emocional por parte de la madre hacia el hijo, (algo muy común, hoy en día, si ellas tampoco estaban fusionadas ni conectadas con sus propias mamas) este lo nota ya que el bebé o niño sí está fusionado emocionalmente a la madre. Al sentir dicha falta o carencia de conexión y fusión por parte de la madre hacia el hijo, él o ella empieza a pedir aquello que legítimamente la naturaleza programó: contacto, pecho, mirada, atención, presencia… Y como no lo recibe sigue pidiendo cada vez más y más… No se trata de culpar a la madre, ella no tiene recursos emocionales suficientes. Pero tampoco se trata de etiquetar al niño de demandante. Hay un desequilibrio entre lo que el niño necesita y lo que la madre es capaz de dar. Nos es más fácil decir que el niño pide demasiado. Nadie pide lo que no necesita, nadie. Quizás necesite más de lo que nosotras emocionalmente podemos darle.

Solemos interpretar lo que el niño necesita y quiere desde lo mental y racional. También les comparamos y emitimos juicios. Interpretar no es sentir ni mucho menos estar fusionadas ni conectadas emocionalmente… Interpretar es dar lo que nosotras pensamos que el niño quiere, no lo que realmente está necesitando. Interpretar no es satisfacer sino suponer. Interpretar es desde la cabeza. Fusionar y conectar es desde lo instintivo, desde el corazón.

Podemos seguir etiquetando a los niños de hiperactivos, hipersensibles, de alta demanda, superdotados, de altas capacidades, agresivos, mal comedores, antipáticos, tímidos, extrovertidos, habladores… No dejan de ser niños y cada niño es diferente y tiene diferentes necesidades, intereses y ritmos.

Esas palabras, a mi entender, no son más que opiniones o juicios aunque sean diagnosticados por profesionales llamados expertos. Cuando un niño es llamado hiperactivo es porque un adulto cree que se está moviendo más de lo “normal” o más de lo que ese adulto puede soportar, tolerar  o gestionar… ¿Cómo  podemos saber eso? Comparándolo con otros niños, ¿verdad? Y ¿Que niños son esos? Yo me pregunto, son niños libres, respetados y aceptados y amados incondicionalmente o son niños adaptados a una sociedad hecha por y para los adultos… Muchos niños dejan de moverse por que no se les permite y han aprendido a reprimir esa actividad corporal desplazándola  en otras actitudes: violencia, morderse las uñas, necesitar ver mucha pantalla para no escuchar su cuerpo, comer… Incluso pueden llegar a somatizar se en su propio cuerpo. La enfermedad se manifiesta por síntomas.

A muchos adultos nos cuesta ponernos en el lugar de estos niños. Queremos y creemos que deben comportarse de un modo en particular y se nos olvida que ser niño es precisamente ser auténticamente espontaneo.

Por qué en vez de querer cambiarlos a ellos no intentamos cambiar nuestra forma de verlos y de relacionarnos con ellos. Cuando cambiamos nuestra forma de mirar, las cosas y personas que miramos cambian de forma. En vez de pedir ayuda para corregirlos y diagnosticarlos podríamos pedir ayuda para entenderlos y acompañarlos.

Etiquetar a un niño es dejar de responsabilizarnos y pensar que el problema lo tiene el niño. Ya podemos decir: “es que es esto o tiene esto o lo otro” como si nosotros no tuviéramos nada que ver con ese “diagnostico”.

Aceptar a un niño tal y como es nos cuesta mucho y pensar que le pasa algo es más fácil que intentar ver qué es lo que necesita y como satisfacer dicha necesidad sea de movimiento, silencio, contacto, escucha, mirada, descanso…

La sociedad en la que vivimos no mira a los niños sino que exige a los niños que miren a los adultos. No damos a los niños primero para que luego ellos estén llenos y puedan dar a su vez. Les pedimos, les exigimos, les ordenamos, les amenazamos, les castigamos, les gritamos, no les dejamos ser niños en un mundo de adultos. Necesitamos que se comporten como adultos aun siendo niños. Nos cuesta acompañarles y satisfacerles, no tenemos tiempo para ellos… Ellos son el futuro y sobreviven como pueden… Acaso se nos olvidó que nosotros también tuvimos que pasar por eso y precisamente ese olvido hace que la historia se repita.

Abramos los ojos de par en par y empecemos a recuperar el vínculo perdido. Si no lo hacemos en esta generación casa vez será más difícil.

Corre ves y mira a los niños con otros ojos.

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24 comentarios en “Niños etiquetados. La sociedad que no deja que los niños sean niños.”

  1. Yvonne, efectivamente cuesta mucho aceptar ciertas cosas (como que las etiquetas, aunque sean positivas), reflejan nuestras propias carencias/debilidades. Es hermoso haberme topado contigo, a raíz de esto, he podido darme cuenta de por dónde es que tengo que trabajar(me).

    He estado en diferentes tipos de terapia, pero sólo ahora, con este acompañamiento, es que voy teniendo más claras mis heridas… y cuesta mucho, mucho… pero ni modo de quedarme sin hacer nada con todo lo que ahora sé (y lo que me falta).

    Gracias infinitas.

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    • Ketzalli, bonita… gracias a ti por cuestionarte, mirarte y de este modo ser más consciente de qué quieres realmente para tus hijas y para ti… El trabajo personal es eterno… je je je. Cada día aprendo algo nuevo con mis hijos y ten por seguro que lo iré compartiendo.
      Un abrazo.

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  2. Estoy harta de leer q los niños de alta demanda no existen. Antes de que mi primer hijo naciese había hecho el postgrado waldorf y tenía formación montessori. Había leído infinidad de libros «padres conscientes, hijos felices», Rebeca wild… El caso es q desde q nació era 24h hora de llanto, yo era entera xa el, no tenía q trabajar ni dentro ni fuera de casa y podía hacer todo lo que le,pudiera apetecer… Colecho desde la,primera dia, porteo, teta a demanda, pocos,límites (respeto a sí mismo y al resto), dormía 5 horas en intervalos de 15 minutos así q yo estaba realmente desesperada y recurri a la familia los,cuales me han ido ayudando a criarle de esta forma q he elegido q es con respeto, amor y con un trabajo personal grande de aquellos q le rodeamos.
    A día de hoy tiene 3 años y es sensible y un amor, asertivo, cariñoso, culo inquieto… Mil Etiquetas podría ponerle y 999 serían buenas.

    Xo he pasado 2 años de mi vida con un niño llorando sin parar, sin querer bajarse de mis brazos ni soltarme la teta ni dejar de llorar sin parar. He tenido un segundo hijo y como suele pasar no tiene mucho que ver con el,primero. Si no eres padre/madre de un niño de alta demanda no sabes lo que es.

    A dia de hoy me duele que digan a doy una madre de baja demanda que los niños de alta demanda no existen. Gracias a el he aprendido a no juzgar a ninguna familia. Odio sentirme juzgada, o simolente que se piense que exagero o que mi modelo educativo no es el correcto, sobretodo me duele de gente q o no tiene hijos o quizá se parezca a mi segundo hijo.

    En fin, a todos los que creéis que lo hacéis bien Animo! A los,que pensáis que los demás lo hacen mal… Replantearos,la vida

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    • Bonita, como voy a decir que tu lo haces mal. Jamás he dicho nada parecido en ninguno de mis artículos… Simplemente digo que si un niño llora es por malestar y quizás esté necesitando algo que no está recibiendo… La fusión emocional no tiene nada que ver con colechar, portear o dar el pecho a demanda. Podemos hacer todo eso y estar «lejos» emocionalmente hablando y lo que nuestros hijos demandan es que estemos fusionadas y no podemos estarlo… Bonita, sé perfectamente de lo que hablo y sé lo que duele dar lo que no se tiene o no se tuvo… Un abrazo, bonita…

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      • Yo creo que lo dice Rocío en relación a los niños de «alta demanda» es cierto. Yo no soy madre, soy padre. Pero sé lo que está pasando mi mujer porque lo vivo día a día. El que, como explicas, una madre no llegue a fusionar emocionalmente con su hijo, no quita que ese niño pueda ser de alta demanda. Haciendo una comparación, el que tú no puedas llenar una botella muy grande, no hace que esa botella no deje de ser grande. Habrá botellas muy grandes, grandes, medianas, pequeñas…. Las pequeñas será fácil llenarlas, costará menos. Las medianas, algo más. Y las muy grandes costará mucho más. No todos los bebés son iguales. La idea general de crianza respetuosa sí es la misma, la intensidad no. Hay bebés mucho más intensos que otros. Y no creo que el «etiquetarlos» o llamarlos de «alta demanda» sea algo malo. Es rubio o moreno. Es normal o de alta demanda. No pasa nada. No les pasa nada a esos bebés o niños. No tienen ningún trastorno mental. Pero si no somos capaces de atender adecuadamente a sus demandas, sí podemos crear una patología en el futuro.

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        • César, en mi opinión ser rubio o moreno es un hecho y no requiere de nuestro juicio ni de nuestra opinión… Decir que un niño es demandante es emitir un juicio… He visto a niños necesitar lo mismo y tener madres diferentes y una decir que su hijo es de alta demanda y la otra vivirlo con total naturalidad y en armonía… Es más, he visto a niños con necesidades más intensas aún y madres que lo viven estupendamente y otras tener niños «menos demandantes» (piden menos teta, menos brazos…) (utilizo tus palabras) y lo viven con dificultad…

          Sigo defendiendo que juzgamos su demanda según nuestra capacidad de dar y sostener y acompañar… Y nuestra capacidad depende de lo que recibimos nosotras-os de niños-as…

          Un abrazo…

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  3. Me parece que estas mezclando lo normal y esperable de lis niños con lo patologico onormal que sino es detectado no se los puede ayudar. Hay trastornos del desarrollo que se manifiestan con eso q vos nombras como normal que son la aversion desmedida de las texturas , los ruidos etc que si no se tratan pueden empeorar y hacerdificil la relacion con los pares. Para eso hay profesionales que desde hace mas de 100 años vienen estudiando a estos niños y tratan de ayudarlos.

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    • Silvia, encantada de conocerte…

      ¿Quién decide si un comportamiento es anormal o patológico?
      ¿Qué es exactamente un comportamiento anormal o patológico?
      ¿Quién decide si es una aversión desmedida? Si un niño no «soporta» una textura y se la dejamos de poner, no tendría que tener ninguna «aversión desmedida». Quizás sea su forma de expresar que no es escuchado… Todo tiene, a mi entender, un origen emocional y YO defiendo que se estudie y revise dicho motivo y no al niño… Un abrazo.

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  4. Yo solamente lo que no estoy de acuerdo es en Los niños de alta demanda porque to si tengo uno y yo era asi. Niño que duerme poquísimo que terminas agotada. Llevo 2 años sin dormir más 3 o 4 horas al día o hay días que ni dormí. Es un niño con necesidades especiales (al menos para mi) pero con eso no significa que etiquete a mi hijo porque a mi me etiquetaron y como me pongo en el pellejo de mi bebé le entiendo. Gracias

    Responder
    • Encantada de conocerte Lucia,

      Dices que llevas 2 años sin dormir más de 3-4 horas al día… Y tu hijo cuantas duerme? Quizás nos cueste dormirnos a nosotras por otros motivos… Tu hijo desde que nació no ha dormido más de 3 horas al día? Estás completamente segura de esto? Qué tu no duermas quizás sea por tus problemas o nervios o angustia… Qué haces con él 20 horas al día sin estar dormidos? Lo porteas? te acuestas con él? Y no se duerme? Entonces, necesito preguntarte qué te pasa a ti? Quizás él conecta contigo… Un abrazo, bonita.

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  5. También te puedo decir sobre el tema de que si conectas o no con tu hijo. Aveces criticamos mucho pero aveces hay mujeres que pasaron por un parto tan traumatico que su maternidad y la relación con su hijo se ve afectada. En fin.

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    • Eso es bonita! Eso no es criticar… eso es ver y nombrar la realidad y aceptar que no podemos conectar con nuestros hijos después de un parto traumático en vez de decir que tenemos un hijo de alta demanda… Necesitamos ayuda para poder conectar con nuestros hijos. Pero en ocasiones nos es más fácil decir que es el niño quien tiene un problema al ser de alta demanda… Los niños no tienen problemas, somos los adultos quienes no podemos ni sabemos entenderlos ni sabemos gestionar lo que NOS pasa a nosotras… Un abrazo.

      Responder
  6. Ivonne… que hermosas palabras, que claridad… Soy docente, y mi labor como tal fue totalmente modificada para con mis alumnos al momento de nacer Frida mi hija de dos años, a quien crío con libre movimiento y linea montesori en casa, ella sola se saca la ropa y se mete a bañar con su corta edad, prepara el mate y la leche con ayuda de mama por supuesto.. o supervisor… es muy difícil hoy en día criar hijos/alumnos con estos pensamientos donde nos encontramos con abuelas o tios o compañeros docentes criados bajo el concepto de «cuidado… sos chiquito aun para eso» y con el tiempo apenrdi a pensar y enseñarle a estos adultos que si el niño lo intenta…es porque eta preparado para tal o que lo necesita…. necesita treparse, necesita moverse, necesita……
    gracias por seguir con teoría abalando los pensamientos que instintivamente realizamos las mamas y los docentes.

    Responder
  7. Uy de acuerdo con el artículo, los niños piden lo que necesitan y en ocasiones no conectamos para saber sus necesidades, me he topado con algunas malas experiencias al ir a algunos lugares donde les incomodan los niños o la poca tolerancia hacia ellos, es triste ver que no hay lugares adecuados para los niños, en los «restaurantes donde son para niños» todo es grande, comida, platos, vasos de cristal y uno nervioso por que no lo rompan, y la gente critica severamente sí uno hace esos comentarios y juzga diciendo que sí sabemos a que nos metemos por que nos quejamos, critican el mal comportamiento de los niños, cuando como mama no salgo pensando a que lugar voy a salir a molestar a la gente, eso es lo que menos quiero, tal vez los que no tienen hijos no lo perciben pero al ser mama te encierras por mucho tiempo y eso no lo contamos, falta mucha tolerancia y empatía social, necesitamos cuidar y respetar a los niños para que el día de mañana ellos vean por nosotros y no se sientan agredidos o relegados , gracias

    Responder
    • Encantada de conocerte Paty. Lamentablemente, vivimos en una sociedad que ve-siente-escucha-respeta… muy poco a los niños en general. La verdad es que muy pocos adultos fueimos escuchados, respetados, tenido en cuenta… Dar lo que no tuvo duele… Un abrazo.

      Responder
  8. Yvonne… Me ha encantado éste Artículo, pues leyéndolo me he dado cuenta que en ocasiones yo misma he etiquetado a mi nena hasta por el simple hecho de que no termina la comida, de que se baje de la silla y siga comiendo mientras juega, etc. Lo que me da tristeza comenzando por ella, pues no estoy respetando su personalidad, antes bien, estoy catalogándola sólo de acuerdo a lo que yo como Madre quisiera que ella hiciera o se comportara de tal, o cual forma… Muchas gracias por todo lo que compartes! Bendiciones!

    Responder
      • Muy deacuerdo, salvo en lo de la demanda, claro que los hay de alta demanda, yo tengo gemelos y uno de ellos es de alta demanda, he llegado a la conclusión puede que equivocada de que es mas sensible su sistema nervioso y por lo tanto necesita mas atención protección y cariño para poder madurar correctamente y por eso lo demanda guiado por su inatinto de supervivencia.

        Responder
        • Encantada de conocerte Mar. Entiendo lo que me comentas y puede que tu hijo sea sensible… No obstante, repito cada niño demanda lo que necesita ni más ni menos… ¿Qué es alta demanda? ¿Por qué no decimos que hay niños de baja demanda? Bonita, con todo mi amor te comento que los niños simplemente piden y demandan lo que necesitan. Quizás sea mucho para nosotras, pero no es que pidan «demasiado»… Simplemente piden más de lo que emocionalmente les podemos dar… Un abrazo y feliz día.

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  9. Hola. Es verdad que uno cómo madre piensa darlo todo pero parece que no es así para el niño, difícil cuando tienes que llevarlo a la escuela y llora todos los días pidiendo que no lo dejes, cuando todo el tiempo quiere comer dulces y no comida sana. E seguido tus publicaciones y trato de hacer lo que entiendo, pero al final no sé si estoy bien ya que antes no lloraba tanto por conseguir todo lo que quiere está felíz cuando le doy lo que pide. Creo que sí descubro que el problema está en una misma. Es muy difícil ser la madre que nuestros hijos necesitan.

    Responder
    • Encantada de conocerte Isa… No es fácil llegar a ser la madre que nuestros hijos necesitan pero sí es posible serlo en ocasiones o la mayor parte del tiempo si tomamos conciencia de todo lo que nos lo imposibilita. Un abrazo bonita.

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  10. Pero la diferencia entre un niño y otro no puede estar solo en el observador.
    Los niños no son todos iguales. He oído y leído a madres y padres contar sus experiencias con sus hijos la diferencia que puede haber entre unos y otros, siendo los mismos observadores de sus propios hijos. El describir no tiene por qué implicar juzgar. ¿Cómo puede describirse a una persona sin juzgarla, pues? Creo que es una cosa mutua. Una madre puede tener un hijo que demande mucho estando preparada para ello, porque a ella le han dado todo lo que necesitaba de niña. En ese caso lo vive de forma natural porque le sale sin esfuerzo. Otra madre puede tener un hijo que demande menos y estar sobrepasada, dado que esa madre no ha recibido de pequeña lo que necesitaba y ahora le cuesta mucho dar lo que no tiene. El que a la primera no le cueste dar lo que sí tiene, no quiere decir que el niño no pida mucho de forma objetiva. Lo mismo con la segunda. Si un niño tiene mucha hambre y no tienes para darle, te costará alimentarle. Si sí tienes, no te costará. Pero eso no cambia el hambre que tiene el niño. Y no todos los niños tienen el mismo hambre.
    Gracias Yvonne

    Responder

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