Autoestima y seguridad psicológica: La importancia de validar las emociones y sentimientos

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¿Qué entendemos por validar a alguien o sus sentimientos? Validar es aceptar y dar por valido aquello que otra persona (adulto o niño) está sintiendo tanto si estamos de acuerdo o no con su punto de vista o sus sentimientos. Validar es el arte de poder empatizar y comprender lo que otra persona siente.

Solemos juzgar, criticar e incluso no dar importancia a lo que otras personas piensan o sienten si estamos en desacuerdo con lo que hacen, expresan o sienten. Algunas personas podemos incluso no expresar nuestro desacuerdo ni dar nuestro punto de vista por miedo a no ser aceptados.

to live a creative life, we must lose our fear of being wrong. (1)Cuando un niño llora, siempre, es por un motivo valido desde su punto de vista, desde su vivencia interior. Sepamos o no dicho motivo, lo comprendamos o no, lo aceptemos o no… Desde la mirada adulta podemos pensar que “eso” no es importante o que quizás el niño reacciona desproporcionadamente. Ese es nuestro juicio. Pero lo que yo quiero hacer aquí es precisamente darle voz al niño y no al adulto que mira al niño.

¿Cómo podemos saber si “eso” es realmente importante o no? Si a nuestros hijos les importa. Entonces sí es importante. Validar es acompañar y estar presente. Cuando un niño se siente acompañado, también, se siente querido, aceptado, respetado, tenido en cuenta, importante y lo más esencial de todo, se siente seguro. Sin seguridad, sin autoestima, sin aceptación, sin amor… ningún ser humano, y aún menos si se trata de un niño, puede ser feliz, ni sentirse lleno, ni vivir en paz. Que un niño tenga la seguridad de que va a ser querido y aceptado sienta lo que sienta y exprese lo que exprese es fundamental. Todas las emociones y todos los sentimientos son legítimos y tener que reprimirlos por miedo a ser juzgados o rechazados sólo trae más emociones y sentimientos no deseados por lo tanto este círculo nunca se acabaría.

No confundamos el sentir con el hacer. Podemos sentirlo todo y es más, las emociones y sentimientos están y existen para ser sentidos no para ser reprimidos. No obstante, las reacciones emocionales, nuestros actos (esos automáticos que nos suelen salir) sí debemos controlarlos y/o gestionarlos siempre y cuando haya otras personas en juego. Si necesitamos descargarnos físicamente, podríamos salir al campo y gritar, coger un cojín y golpearlo, respirar muy profundamente (tres respiración profundas mandan oxigeno renovado y limpio al cerebro y ese oxigeno crea un cambio organísmico en el cuerpo, y ese cambio nos permite ver y percibir las cosas de otra manera), salir en bici o correr o simplemente pasear tranquilamente…

Cuando un niño puede expresar la rabia, la frustración, el enfado… estando con un adulto que sabe y quiere validarle le estamos dando esa seguridad tan necesaria e imprescindible que todo ser humano necesita. Si nosotros hubiésemos recibido esa seguridad y validación de niños no tendríamos que estar intentando, ahora, controlar y gestionar todos esos “automáticos” que nos salen inconscientemente cada vez que conectamos con algo viejo. Podemos explicarle que tiene derecho a sentirse herido por lo que su hermano le ha dicho o hecho pero no puede pegarle ni hacerle daño. También podemos darle las herramientas para empoderarlo lo suficiente como para que vea el motivo que hay detrás de la actitud del otro niño (en anteriores artículos he hablado sobre este tema). Podemos acompañarle y permitirle expresar ese enfado o rabia. Podemos darle un cojín y decirle: “enséñame cómo te sientes” o darle un papel y lápices y sugerirle si quiere dibujar lo que siente y lo mismo con plastilina o alguna masa modelable, también podemos simplemente preguntarle: “¿qué puedo hacer para que te sientas mejor?”, “¿hay algo que le quieras decir o pedir a tu hermano?” y un largo etcétera. De este modo le estamos diciendo que él tiene derecho a sentirse así pero no tiene derecho a reaccionar emocionalmente sobre otra persona.

¿Qué siente y aprende un niño cuando le decimos…?: “No pasa nada, sólo es un rasguño” o “no llores por eso que ya eres mayor” o “ya sabes que es tarde y hay que irse” o “te he dicho que no te lo voy a comprar, no insistas” o “cuantas veces te he dicho que en el coche hay que ponerse el cinturón, no empieces otra vez” y un largo etc.

Lo que un niño/a suele sentir es frustración, decepción e inseguridad ya que lo que él o ella está sintiendo no es válido ni aceptado desde la lente del padre o la madre. Cuando la madre le dice que sólo es un rasguño es cómo si negara lo que el niño siente. El hecho de negar lo que el niño siente no hace que “eso” que SÍ siente desaparezca, más bien al contrario. Cuando un adulto le quiere quitar importancia a la vivencia de un niño lo que precisamente consigue es el efecto contrario. El niño llora más, se enfada más, se frustra más, se decepciona más… Cuando no nos sentimos aceptados nos sentimos inseguros y esa inseguridad duele. Y si viene de mamá o papá puede dejar huella. El niño siente un ligero dolor y le escuece la herida pero lo que mamá dice es que él no está sintiendo lo que realmente siente. Esto puede crear mucha confusión a un niño. Él puede pensar: “me duele y me pica pero no me debería doler ni picar” o peor aún “yo no debería estar sintiendo lo que siento”.

Validar, en estos ejemplos, sería algo así: “¿te duele, te pica, puedo hacer algo para calmarte?”, “estas triste porque tenemos que irnos y te gustaría quedarte más, a mí también me gustaría pero es muy tarde y papá estará esperando o es muy tarde pero mañana u otro día podemos volver…” Algo que a muchos niños les gusta y les mantiene conectados a los lugares y personas que les gustan mucho (parques, familiares, casas de amigos…) es poder llevarse algo consigo mismo del lugar como por ejemplo: una piedrecita, unas hojas, un objeto… Hay muchas formas de validar lo que un niño siente. Lo importante es entender que aquello que siente es legítimo y tiene todo el derecho a sentirlo. Es su vivencia y no la nuestra. Él es el único dueño de sus emociones y sentimientos. No obstante, eso no significa que pueda ir en el coche sin atar o que tengamos que comprarles todo lo que nos pidan. Yo siempre digo que cuando no podemos satisfacer una necesidad o darles lo que quieren siempre podemos validarles. “Te gustaría ir sin atar, te molesta el cinturón…” “A mí también me gustaría no tener que llevar el cinturón pero por seguridad y por ley tenemos que llevarlo”. Cuando un niño siente y ve que su madre le entiende, le comprende, lo acepta… le es más fácil cooperar en las situaciones límite o cuando no hay elección posible ya que hay una conexión emocional entre ambos. Cuanta más conexión hay entre padres e hijos más cooperación recibimos de nuestros hijos por efecto secundario. Si queremos negar aquello que sienten o no les dejemos sentirlo es cuando se rebelan más. Las emociones negadas se intensifican aún más. Y pueden llegar a somatizarse en el cuerpo de diferentes formas: fiebres, erupciones, problemas en la piel… Y todo aquello que no pudimos sentir ni expresar de niños se convierte en reacciones emocionales automáticas cuando somos adultos.

No os habéis fijado que a la mayoría de nosotros nos fue “robada” esa seguridad, por tanto nuestra autoestima quedó lastimada de por vida. La autoestima es fundamental para la buena toma de decisiones. Sin autoestima nos sentimos inseguros y estando en esas condiciones no podemos tomar las decisiones que quizás nos irían mejor ya que decidimos desde el miedo, la carencia, la necesidad de aprobación… Hablaré mucho más sobre este tema en futuros artículos. Las bibliotecas y las librerías están llenas de libros en el apartado de auto ayuda con títulos sobre cómo fomentar la autoestima, cómo ganar en autoestima, qué hacer para recuperarla. Pero casi no hay literatura sobre qué es lo que NO debemos hacerles a los niños para que no la pierdan nunca o que nos expliquen cómo, cuándo y el por qué la perdimos. Eso no vende ya que compromete a muchos adultos responsables de dicha perdida (padres, madres, abuelos, profesores…). No se tarta de buscar culpables. Sino de entendernos y comprendernos mejor y para ello tenemos que saber para poder evitar cometer los mismos errores. Se da por hecho que la autoestima es algo que no tenemos o que se pierde por arte de magia y que tenemos que recuperar.

Todo ser humano nace con seguridad absoluta de que va a ser querido y de que sus necesidades tanto primarias, básicas, físicas, emocionales… van a ser satisfechas pero luego aprende que no siempre es así. Esas cualidades son arrebatadas a los niños a consecuencia de cómo les tratamos y nosotros les seguimos tratando así por cómo fuimos nosotros tratados… Una vez son adultos se pasan la vida intentando recuperarlas tal y como estamos haciendo aun nosotros, sus padres. Ahora es el momento de romper con esta cadena y esa decisión está en nuestras manos aquí y ahora.

Cuando un adulto nos cuestiona, nos juzga, nos pregunta… también es por un motivo valido aunque nos sintamos mal con su actitud. Cuando alguien juzga o cuestiona algo de alguien, la mayoría de veces, es por falta de información o por inseguridad propia o por miedo a poner en juego sus creencias. Quien necesita justificarse y explicarse también lo hace por los mismos motivos. Todo este proceso suele ser a un nivel inconsciente. Sería como un mecanismo de defensa. Para sentirnos “importantes”, aceptados y queridos los demás tienen que darnos la razón, o por lo menos aceptar nuestro punto de vista. Y si no es así, empezamos a sentirnos mal. Y cuando nos sentimos mal, por norma general, actuamos mal. ¿Por qué? ¿Con que sensación, ya familiar y conocida, conectamos en ese momento? Validar lo que ese adulto siente también nos libera a nosotros de su carga emocional sobre nuestra persona. Decir: “veo que no pensamos lo mismo”, “entiendo y acepto que no estés de acuerdo conmigo/nosotros, no obstante quiero hacer…, voy a decir…, necesito ir a…” “es muy difícil ponerse de acuerdo cuando dos personas piensan de forma tan distinta, ¿verdad? Quizás mejor dejarlo tal y como está…” “Entiendo que para ti tiene que ser difícil aceptar que yo quiera…” Podríamos decir muchas cosas. Depende de cada momento y de cada persona. Lo que intento expresar es que cuando no juzgamos ni criticamos al otro, aun cuando el otro si lo hace, ni queremos tener la razón sino que simplemente validamos y aceptamos lo que la otra persona piensa y siente y somos nosotros, también, honestos con lo que pensamos y sentimos, la energía entre ambas personas cambia y ese cambio hace que la otra persona se afloje y deja de tener la necesidad de ponerse tanto a la defensiva, su enfado se diluye y todo su cuerpo empieza a sentirse diferente: mejor. Cuando nos sentimos mejor (bien) actuamos, también, de mejor forma. ¿Por qué? Porque ya no sentimos miedo ni nos sentimos atacados, ni juzgados… nos sentimos seguros de poder ser nosotros mismos aun estando con alguien que no piensa igual a nosotros. Nos sentimos aceptados y seguros. Nuestro “niño interior herido” ya no desconfía de esa persona por tanto se relaja. Lo que más “roba” la autoestima y seguridad de las personas es el hecho de no poder ser ellas mismas por miedo a ser rechazados o no aceptadas ni queridas. Y esto nos suele suceder durante nuestra infancia. ¿Dónde aprendimos eso y de quién? ¿Quién no nos aceptaba tal y como éramos? ¿Quién nos avergonzaba?

Dependiendo de cómo nosotros tratamos a los demás, podemos sacar lo mejor que hay en ellos o lo peor.  Tenemos que responsabilizarnos de nuestra parte y no siempre culpar a los demás de nuestros estados de ánimo. Sabiendo lo que ahora sabemos podemos intentar verlo de este otro modo y poco a poco seguro seremos capaces de relacionarnos de diferente modo. Ellos pueden despertar algo en nosotros pero nosotros podemos elegir qué hacemos con eso que estamos sintiendo. En vez de reaccionar emocionalmente podemos ponerle palabras a aquello que estamos sintiendo y compartirlo con la otra persona: “Cuando no aceptas mi punto de vista o mis decisiones me siento muy triste porque no me siento tenida en cuenta ni querida”. Quizás al principio nos cueste hacerlo por falta de modelos en nuestra infancia (y en la sociedad en general) pero con el tiempo seguro podremos mejorar las relaciones con nuestros seres queridos y ellos nos lo agradecerán y de esta forma también podremos darles a nuestros hijos el modelo que ellos necesitan para romper con esta cadena de una vez por todas.

Todos, absolutamente TODOS, necesitamos sentirnos queridos, aceptados y tenidos en cuenta y casi siempre actuamos desde esa necesidad y carencia. Intentemos estar bien empoderados para poder recordar esto precisamente cuando alguien nos esté haciendo sentir “mal” y preguntémonos: “¿Qué hay detrás de su necesidad de tratarnos así?” A veces hay un gran desespero de amor. Una gran necesidad de sentirse queridos y esa carencia daña a quien se relaciona con esa persona. Es una llamada de auxilio, en verdad.

Comparte este artículo si crees que le puede ayudar a alguien y lelo y relelo junto a un ser querido. Escribirlo ha sido un gran recordatoria para mí misma.

Un saludo y aquí estoy para lo que necesitéis. El camino en compañía se recorre mejor. Gracias de todo corazón por estar aquí.

En el módulo 3 de mi Formación online certificada Crianza Consciente y Educación Emocional  (CCEE) hablamos en profundidad de la importancia de validar emociones y necesidades.

¿Deseas tomar conciencia, sentir desde otro lugar y criar a tus hijos con más respecto y amor incondicional?

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58 comentarios en «Autoestima y seguridad psicológica: La importancia de validar las emociones y sentimientos»

  1. Me ha encantado. Muchas gracias por tu ayuda y compartir tu sabiduría. Tu generosidad es un gran tesoro, y me alegro mucho de haberte encontrado. Un beso lluvioso desde vitoria. Muakiss

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      • Amary armarte de valor y pidele a tus padres que necesitas que te escuchen, que le quieres contar algo. Cuentale como te sientes y que te gustaria que todo fuera diferente, veras como todo mejora. Tus padres son tus padres y te querran mucho aunque a veces no actuen de la.forma mas correcta. Suerte y todo cambiara. Un beso

        Responder
        • Maite, la verdad es que no todos los padres tiene la capacidad de amar a sus hijos. Hay amores que son muy tóxicos. Hay pocos o muchos pero los hay y es vital dar voz también a quienes hemos sido hijas-os de estas madres y padres.

          Un abrazo bonita.

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  2. Me gusto mucho el artículo. Siempre te leo pero no suelo comentar, me ayudan mucho tus palabras y te agradezco de corazón que publiques y compartas , gracias Yvonne!!!
    Justo hoy estuvo en casa una amiga con su niño de tres añitos y se quiso llevar un objeto de casa (ya lo ha hecho antes) , es una necesidad que tienen los niños a veces y hay que respetarla, total ese objeto después vuelve a casa y no pasa nada 😉

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  3. Yvonne me ha gustado mucho, me resulta muy práctico con los ejemplos que pones sobre cómo «no ayudamos a los niños y diferentes formas en las que podríamos tener en consideración lo que sienten» estoy de acuerdo en que existe muy poca bibliografía sobre las cosas que hacemos y no deberíamos así que te animo!!!!

    Muchas gracias de todo corazón a ti, por tu generosidad, compartir tu experiencia y por compartir camino.
    Un fuerte Abrazo.

    Yolanda

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    • Hola Yolanda, bonita, me alegra saber que te sirve lo que comparto. Y sí, estoy en ello… Quiero aprovechar estos 2-3 años en Escocia para escribir un libro. A ver si me da el tiempo nocturno…
      Un beso.

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    • Encantada de conocerte Janet, la verdad es que tener todos esos automáticos bajo control es lo que nos cuesta más ya que son involuntarios, inconscientes y muy viejos. Los aprendimos como mecanismo de defensa y suelen salir casi sin darnos cuenta… Una vez conectamos con ellos y entendemos de dónde vienen y por qué vienen y salen ya nos va siendo más fácil poder controlarlos o gestionarlos.

      Un saludo.

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  4. COmo estudiante de ciencias sociales y especialista en varias ramas de la psicologia puedo afirmar que este documento tiene muchos errores.

    Esta informacion deberia darla un/a profesional, ¿que titulo tiene?

    Responder
    • Hola «osp» (¿cómo te llamas?). Me encantaría que me comentarás esos «muchos errores» para poder comentarlos y discutirlos contigo ya que eres especialista en varias ramas de la psicología. Estaré encantada de darte mi punto de vista, también como «especialista» en varias ramas de psicología, PNL, Gestalt, CNV… y sobre todo como MADRE de tres niños, y ver el tuyo. Te invito a ello. Y encantada de conocerte.

      Un saludo.

      Responder
      • Hola.

        Lo primero que queria comentar es que me ha sorprendido recibir por fin respuesta, he escrito en otras ocasiones y no se me ha hecho caso, ¿puedo saber porque?. Logicamente eso me ha hecho pensar que no aceptas las criticas, como creo que pensaria cualquiera y no aceptar criticas denota prepotencia y eso no es propio de un profesional, por eso he publicado una critica en youtube y no he escrito mas hasta saber si iba a ser respondido. En cuanto me aclare todas mis dudas retirare la critica.

        No tengo mucho tiempo asi que mencionare los errores poco a poco.

        Para empezar la pregunta del articulo no esta clara, una cosa es validar a alguien y otra a sus sentimientos.

        No estoy de acuerdo con esa definicion de «validar», ¿de donde sacas esa definicion?.

        Gracias de momento por tu atencion.

        Responder
        • Creo haberte respondido anteriormente. Si no te gusta lo que escribo y no resuenas con ello lo comprendo y lo acepto pero es que yo lo vivo así y no quiero ni necesito estar justificándome contigo. Si quieres podemos hacer una sesión tu y yo via skype y te respondo a todas tus dudas personalmente. No te cobro nada pero deja de hacer estas «raras» preguntas. Para mi validar es empatizar y entender y comprender al otro y hacerselo saber. Si no te gusta mi definición lo entiendo y acepto. Qué necesitas de mi exactamente? Por qué sigues aquí si no resuenas conmigo? Me gustaría ver tu critica en youtube.
          Un saludo.

          Y quien eres de verdad? Por qué te escondes? De qué tienes miendo?

          Responder
          • ¿Puedes escribirme la respuesta anterior?

            No se que quieres decir con que no resuene con tu respuesta.

            NO busco justificaciones, busco informacion.

            NO doy datos personales y por lo tanto tampoco me dejo ver pero podemos hablar por telefono.

            Lo que es raro es que un profesional no actue como tal y quizas mi intento de descubrir si eres o no profesional sea raro pero necesario.

            ¿»para ti»?. Disculpa pero las realidad no es «para nosotros», la realidad solo es una y es la que es, no es la que nosotros nos inventamos. Mi pregunta era otra, no lo que es para ti «validar» teniendo en cuenta que ya has comentado lo que es para ti, seria absurdo que volviera a preguntarlo.

            Cualquier profesional sabe los peligros de identificarse o mostrar la cara en internet.

            Y una observacion: Mirna por ejemplo ha escrito que le agrada lo que escribes, ¿escribes solo para entretener y agradar?.

  5. Gràcies Yvonne per compartir les teves reflexions, tan plenes de experiencia i de respecte. Com sempre, resultes inspiradora per recordar-nos a tots aquells als qui caminem cap a la consciència i el major respecte a les nostres relacions, especialment a les relacions amb els nostres fills.
    Una llàstima que gent que s´autodenomina «profesional» i especialista en «psicologia» mostri tan poc respecte cap a l´experiència, la formació i la evidència.
    Per sort sabem que no t´afecta, és només una oportunitat més per «practicar»
    l´empatia (una mica més intensa… però precisament per això… molt interessant).
    Una abraçada!
    Molts d´ànims amb tots aquests nous projectes que tens en marxa!

    Responder
    • Hola bonica! Moltes gràcies pel comentari.

      Continuo en castellano, ya que así lo entiende más gente… Gracias por tus palabras. La verdad es que lo que comentas de que es una oportunidad de poner en practica la tolerancia y el amor… Podía haber borrado sus mensajes como hace mucha gente… Este chico se dedica a esto de juzgar y criticar por la red… No entiendo muy bien sus razones pero yo, personalmente, le voy a dejar expresarse si así lo necesita…
      Un beso a tu linda familia Thais.

      Responder
  6. Osp, ya te conteste, no tengo nada más que decirte. Lo siento pero no sé que necesitas… AMOR quizás????????

    Te mando un abrazo y lo dejamos aquí, ok?

    Responder
  7. Gracias Yvonne por este escrito. Siempre resonando y aprendiendo con lo que escribes. A mi personalmente lo que dices es lo que mas me ha costado poner en practica pero una vez te das cuenta, es increíble como pueden mejorar tus relaciones. Ayer me fui a dormir pensando en la tribu, tendríamos que ser todas vecinas! Ay me encantaría jijiji y a nuestros hijos segurisimo que mas! Buenos dias

    Responder
  8. Excelente artículo Yvonne,como siempre,al leer a Laura el tendríamos que ser vecinas las de la tribu he sentido como un vuelco en el corazón y a la vez era como ojalá pudiera ser eso realidad….. Y para nuestros hijos??? Ya te digo!!!!! Un abrazo Yvonne y sabes que resueno muchísimo contigo.

    Responder
  9. Gracias por compartir estás hermosas palabras, me ayudaron mucho y sobre todo me aclaro el camino a seguir con nuestros hijos, alumnos y familiares! Gracias por tu luz!

    Responder
  10. Me ha encantado. Mucho de lo que escribes ya lo habia oido en tus webinarios y conferencias, y aún así mientras lo leía sentía que me venía muy bien volver a absorber esta información, volver a recibirla. Gracias.

    Por cierto, sabes que mi hijo ya me responde con un «vale» en muchas ocasiones cuando le digo que algo que quiere no puede ser satisfecho? La verdad es que todavía me sorprende. Es algo maravilloso ver como este tipo de crianza de verdad tiene sentido, compensa, es difícil a veces, pero mejor para todos a la larga.

    Un abrazo!

    Responder
    • Paula, bonita la crianza consciente para nosotras no es fácil ya que venimos de una crianza más autoritaria y menos respetuosa y amable con los niños… Nuestros hijos lo tendrán mucho más fácil… je je je. Un abrazo.

      Responder
    • Barba, realmente crees que esto es sólo teoría, no te llega al corazón… tengo 3 hijos y llevo años acompañando a madres y te puedo asegurar que hay mucha vivencia real en todo lo que escribo y comparto… Un abrazo.

      Responder
  11. M’encanta com escrius! Aprenc moltíssim. Per mi esta mooooolt ben explicat…tant de bo més gent ho pogués explicar així d’entenedor i arribes a molta més gent…serviria molt…a més nens i nenes…

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  12. Gracias yvone por dar este hermoso mensaje desde el punto de vista de nosotros los niños para que los adultos comprendan que es lo que sentimos gracias
    Y adios…

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  13. Intento día a día ser mejor madre y quiero que mi niño sea feliz. Mi niño tiene 4 añitos y aveces es muy caprichoso, por ejemplo quiere que le compre algo y le digo que no tengo dinero o no es el momento y le doy explicaciones pero el igual me empieza a armar un escándalo y realmente me saca de quicio . Es un niño muy difícil o sensible o no se. Solamente te puedo decir que yo era así de niña y me veo reflejada y no me entendían y ahora actualmente me veo en un callejón sin salida.

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  14. Feliz y bendecido día, participé en el congreso de Educa, guía y conecta. Deseo seguir indagando como validar las emociones propias y las de mis nietos para ofrecer salud a todo el grupo familiar.

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  15. Me ha encantado este artículo , soy mamá, y esta información es muy valiosa . Como experiencia personal me cuesta mucho ponerle nombre y palabras a las emociones de mis hijas (2 y 5 años) a veces lo intento pero no me salen las palabras. Como tu señalas es por la forma en que fui criada, siempre pensando que las emociones se deben ocultar y no expresarlas. Como puedo mejorar esa parte de ser mejor persona y mejor mamá?

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    • Nubia, justo este mes, el día 24 concretamente voy a dar un webinario gratuito en dónde abordaré este tema y al final habrá un sorpresa ya que el día 26 es mi cumpleaños… No te lo pierdas, sigue en REDES o suscribete a mi web…

      Un abrazo.

      Responder

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