Qué es la crianza consciente y por qué se ha puesto de moda entre los padres de hoy.

Este post contiene un artículo publicado en el diario La Vanguardia donde se recoge y se menciona a Yvonne Laborda como referente de la crianza consciente, además de a otras autoras de reconocido renombre, y que hoy queremos compartir contigo para matizar algunas de las interpretaciones (erróneas) que se hacen del mensaje de Yvonne y de su enfoque de la crianza consciente.

El concepto de CRIANZA CONSCIENTE (en habla hispana), nos encantaría recordarte que Yvonne bautizó en 2010 para darle nombre a lo que ella misma practicaba en su vida, en su día a día con sus hijos. Siempre que hablaba de crianza ponía el enfoque en criar con consciencia, hasta que nació el término de Crianza Consciente que hoy recoge la periodista Eva Millet en este artículo, pero desde un lugar equivocado, y que a Yvonne le gustaría matizar con algunas reflexiones personales.

Yvonne: Lo primero que me gustaría decir es que he decidido compartir aquí el artículo que me ha llegado desde muchos lugares, con todo tipo de comentarios, y sobre todo, pidiéndome e invitándome a pronunciarme sobre su contenido para aclarar algunos de los puntos que recoge la periodista, y porque creo que tanto mi labor, como la de mis compañeras Miriam Tirado y el la doctora Shefali Tsabary a quien tuvimos de invitada de honor en la 1a Edición del Máster Profesional «Dar Voz al Niño», especialización profesional en Crianza Consciente y Emprendimiento desde el alma que yo dirijo, que también son mencionadas en él, tienen una misión y una esencia muy diferentes a la que se cuenta y que está malinterpretada.

Es un artículo en el que veo bastante desconocimiento, por parte de la periodista, sobre el movimiento actual (filosofía de vida) de la Crianza Consciente y donde siento hay juicio, crítica y tergiversación de las palabras por parte de la periodista también, y una interpretación errónea de muchos aspectos y principio básicos de lo que realmente es la crianza consciente.

Una cosa es que los padres y demás adultos respetemos y acompañemos los ritmos y procesos naturales de los niños en la medida de lo posible y otra, muy distinta, es que los adultos simplemente dejemos (abandonemos) a los niños y que estos simplemente «hagan lo que quieran» según se menciona en el artículo. Repito, eso sería abandono emocional y permisividad o despreocupación, es decir, seria la parte opuesta a lo que yo defiendo en mi mensaje.

La crianza consciente habla de tomar consciencia INCLUSO cuando nos equivocamos, de nuestros errores, de cuando amenazamos, castigamos, gritamos o anteponernos nuestras necesidades a las de los niños.  Y sobre todo no hacer a los niños culpables de estas equivocaciones.

No es mejor o peor un tipo de crianza que otra, sino que la crianza consciente se basa en esa toma de consciencia de nuestros propios errores, de nuestra verdad y de nuestra verdadera capacidad de dar, amar, respetar o escuchar. Necesitamos de unos valores y principios para criar conscientemente porque aún llegamos a la maternidad con demasiadas heridas emocionales de nuestra propia infancia. La crianza consciente es una invitación a sanarnos.

Es urgente tomar consciencia de por qué nos sale de forma tan natural y espontánea amenazar, gritar, castigar o incluso pegar a los seres que más amamos y son más vulnerables (nuestros hijos) y no sale de igual manera la paciencia, estar presentes, validar, nombrar, crear intimidad emocional, comprender, escuchar, empatizar… Solemos hacerles a los niños lo mismo que nos hicieron.

Viendo cómo una sociedad trata a sus niños sabremos lo herida que aún está.

Y por supuesto, según la definición que yo le doy, la Crianza Consciente no es no gritar a los niños o ser unos padres perfectos, en absoluto. La Crianza Consciente es ser conscientes de nuestra historia personal, de nuestra propia infancia y de nuestro legado parental y cómo esas vivencias y experiencias pueden afectarnos en nuestra vida adulta, especialmente cuando devenimos madres o padres .

En la Crianza Consciente invito a todo adulto a trabajar en sí mismo para poder dar y ofrecer a cada niño de su vida lo que legítimamente necesita y merece.

Hay una frase de Shefali que me gusta mucho y dice: “Como vamos a criar a nuestros hijos si no nos criamos a nosotros mismos primero como adultos”.

Una madre consiente no es una madre perfecta que solo respira y no grita nunca, como dice equivocadamente en el artículo, ni mucho menos. Una madre consciente es alguien consciente de su incapacidad emocional, es una madre honesta, sincera, que reconoce sus errores y limitaciones y sobre todo es una madre consciente de lo que necesita su hijo y que ella en ocasiones no puede ofrecerle.

Aquí tienes el artículo completo, y debajo de algunos puntos importantes verás mis reflexiones y correcciones personales en este color.

Fuente: La Vanguardia.

EVA MILLET

01/06/2022 06:30

La última etiqueta dentro del mundo de la crianza propugna educar a los hijos de manera ‘consciente’, desde el momento del embarazo. Pero, conscientes ¿de qué? Y  ¿cómo?

Yvonne: Consciente de qué necesita un niño legítimamente hablando y de qué nos pasa a los adultos (emocionalmente) con eso que los niños necesitan, expresan y manifiestan. Conscientes incluso de nuestra verdadera capacidad o incapacidad emocional de acompañar, dar y de amar.

La crianza consciente precisa a veces una revisión de nuestro modelo maternal.

Yvonne: Personalmente, invito a revisar y comprender nuestra propia historial personal de vida para poder comprender mejor porqué somos y actuamos del modo que lo hacemos con los niños. Tenemos muchas creencias falsas sobre cómo deberíamos criales o educarles. Se nos olvida que un niño es un ser sagrado. La infancia y adolescencia de un individuo se manifestará en nuestro presente y especialmente cuando devenimos madres o padres. Necesitamos honrar la infancia.

De primeras, la crianza consciente es extenuante. Cuando un profano se adentra en la ya considerable bibliografía que existe alrededor de este concepto, se agota ante la cantidad de requerimientos para ser un padre y, en especial, una madre, “conscientes”.

Yvonne: No hay ningún requerimiento para ser una madre consciente. La crianza consciente es una actitud ante la vida y la crianza de los hijos. La crianza consciente es simplemente tomar conciencia de qué nos sucede cuando estamos maternando, criando y educando a nuestros hijos. Qué se nos despierta, qué nos abruma, qué nos duele, qué se manifiesta, qué se apodera de nosotras. Una madre consciente lo es toda aquella dispuesta a revisarse para comprenderse y desde ahí poder acompañar a los niños de su vida desde un lugar más honesto y consciente. Una madre consciente no es mejor ni peor que otra, es simplemente eso, consciente de ella misma, de sus emociones, necesidades, limitaciones… etc

Tomemos, por ejemplo, el libro Padres Conscientes: educar para crecer (B de Blooks), de la psicóloga estadounidense Shefali Tsabary: más de trescientas páginas en las que se insta a los padres a emprender “una profunda búsqueda interior” para poder criar a los hijos. En otro ebook: Padres Conscientes, hijos felices (Diversa Ediciones), su autora, Helen Flix, dedica catorce capítulos a explicar cómo ser progenitores conscientes. 

Para los niños es básico tener un entorno familiar saludable.

El primer Congreso sobre Maternidad y Crianza Consciente, organizado por Penguin Random House y Cursiva, ofreció más de veinte ponencias on-line. Entre ellas, la intervención más ajustada al título del evento fue la de Yvonne Laborda, que habló de Crianza consciente y educación emocional. Laborda, que se describe como “terapeuta humanista” y asegura ser la persona que acuñó el término de crianza consciente, es autora de Dar voz al niño (Grijalbo), un libro en el que, casi trescientas páginas mediante, nos explica cómo ser “los padres que nuestros hijos necesitan” a través de la crianza consciente, por supuesto.

Los artículos en los medios especializados son menos densos, aunque el autor del texto ¿Sabes qué es la crianza consciente? publicado en la revista Ser Padres, facilita casi una decena de instrucciones para “empezar a ser un padre o una madre muchísimo más conscientes”. Entre ellas: “aprender a perdonar”, “escuchar más y hablar menos” y “amar incondicionalmente a tu hijo”. Desde la web de la Universidad de Padres se explica también el camino hacia una crianza consciente a partir de la publicación Emprende en Familia: una guía práctica de educación positiva y consciente (Khaf), de los doctores en psicopedagogía José Rabanal y Eva Peñafiel.

En la crianza consciente el niño es el centro absoluto de la familia y desaparece la tradicional jerarquía padres-hijos

“Para comenzar nuestro proceso de crianza consciente es fundamental conocer cuáles han sido nuestros modelos educativos”, escribe Eva Peñafiel en la Universidad de Padres. Porque, como sostiene esta terapeuta: “Todos aquellos modelos que hemos tenido a lo largo de la vida, sobre todo los de nuestros principales referentes (padre, madre, maestros, abuelos…) han ido modelando nuestro propio estilo educativo, de manera inconsciente la mayoría de las veces”.

Si tuvimos suerte durante esta etapa, añade Peñafiel: “Descubriremos que muchos modelos fueron positivos y que gracias a ellos hoy podemos ser lo que somos”. Sin embargo, la autora matiza que tal vez esto no siempre fue así: pueden haber modelos, tics o automatismos “que no nos hacen sentir bien a nosotros o a nuestros hijos”. Para no repetirlos, se necesitará un trabajo personal para reconvertirlos. Esa sería la esencia de la crianza consciente: una reflexión sobre cómo fuimos educados y un trabajo de mejora sobre lo que no estuvo bien. 

Yvonne: La Crianza Consciente no es solamente «una reflexión» sobre cómo fuimos criados o educados y que «juzguemos» qué estuvo bien o mal. La crianza consciente es ser verdaderamente consciente de QUÉ necesita un niño para poder desarrollarse sanamente tanto a nivel emocional, físico, psíquico, intelectual como espiritual y poder llegar a convertirse en la persona que verdaderamente ha venido a ser. La Crianza Consciente es ver QUÉ nos impide poder darle y ofrecerle todo esto. En el segundo capítulo de mi libro «Dar Voz al Niño» hablo de Las 4 Raíces (necesidades universales) que nos permitirán poder acompañar a los niños desde este lugar. En mi e-book gratuito también podrás saber sobre estas 4 Raíces.

Es importante hablarles desde la tranquilidad.

El punto de partida parece lógico: si hay cosas erróneas del pasado, ¿por qué no revisarlas y cambiarlas? Sin embargo, a partir de aquí el camino de la crianza consciente empieza a tomar una deriva hacia los extremos, porque para algunas de sus divulgadoras, todo tiempo pasado no es que fuera peor, sino que era… un horror.

Yvonne: Ni yo ni otras referentes que se hayan sumado a divulgar sobre la Crianza Consciente afirmamos que todos vivimos o venimos de un «horror». Personalmente, simplemente invito a preguntarnos:

¿Qué nos cuesta más a la hora de criar y acompañar a nuestros? ¿Cómo nos acompañaron a nosotros precisamente es eso que más nos cuesta sostener a nivel emocional? ¿Qué es aquello que más nos molesta de nuestro hijo o hija? ¿Qué relación tiene esto con tu infancia?

Lo que más nos duele o cuesta sostener, dar o acompañar es precisamente lo que más nos faltó. Repito, la crianza consciente es simplemente la capacidad de tomar conciencia de QUÉ nos pasa a nosotros, los adultos, con aquello que les pasa a los niños. La crianza consciente no es criar bien, mal, hacerlo todo perfecto, no gritar, respirar, meditar o practicar yoga, parir en casa, ser vegetariano, dar el pecho muchos años, o colechar…

La crianza consciente es SER CONSCIENTES y aceptar nuestra verdad, nuestras limitaciones y poner el foco en qué necesita un hijo de nosotras que quizás no sabemos, no podemos o nos cuesta tanto (emocionalmente) poder darle u ofrecerle. La crianza consciente no es dejar de ser nosotras misma. No es tú o yo, es simplemente nosotros.

“Venimos de muchísimos siglos de un paradigma de crianza tradicional, donde la educación y la crianza se hacían de una forma jerárquica, donde el adulto es el que sabía y el niño simplemente tenía que obedecer”, explica la periodista Míriam Tirado en su intervención Claves de la crianza consciente y respetuosa de la plataforma Aprendemos Juntos. Tirado, descrita como experta en crianza consciente, asegura que “en nuestro ADN” está incrustada una forma de educar “desde el ‘yo ordeno y tú obedeces’”, basada “en el utilizar estrategias y técnicas de control del otro: el chantaje, el soborno, la amenaza, el castigo”. La humanidad lleva siglos maltratando a la infancia y de este maltrato surgen todos los males del mundo.

Algo similar sostiene Yvonne Laborda, quien en Dar voz al niño dibuja un desolador panorama educativo en la aún reciente era de la pre-crianza-consciente; unos tiempos basados en castigos, humillaciones y amenazas, en los que no se escuchaba a las criaturas. Unos tiempos que perviven: “La vivencia infantil de cada niño demuestra que aún estamos muy lejos de respetarlos, tratarlos y amarlos como legítimamente merecen y necesitan”, escribe. En el libro de Laborda, no hay ni una sola referencia bibliográfica, pero está salpicado de frases lapidarias en las que se insta “a tomar conciencia de nuestra incapacidad de dar y amar” y a “sanarse” para dejar de ser madres autoritarias, controladoras y abusivas.

Yvonne: ¿Qué es una frase «lapidaria» para esta entrevistadora? Nombrar la verdad duele, lo sé, pero hasta que no seamos realmente conscientes de ella y la aceptamos, no la podremos cambiar.

Perpetuamos lo que negamos.

La verdad no es buena ni mala, es simplemente la que es. Reconocerla y aceptarla nos liberará y nos sanará. Quizás duele demasiado tener de aceptar que muy probablemente no pudimos obtener de nuestra madre y padre lo que legítimamente necesitábamos y merecíamos.

¿A caso no es verdad que aún hoy en día gritamos, amenazamos, humillamos, castigamos, rechazamos, despreciamos, ignoramos e incluso pegamos a los niños? ¿Dónde aprendimos y de quién a tratarlos así?

Si no deseamos seguir haciéndolo, pero hay algo dentro nuestro que se apodera de nosotras y nos «sale» de forma casi automática, habrá que tomar conciencia de ello, ¿verdad? De esto va la crianza consciente, de sanar y dejar de perpetuar una generación más lo mismo. Es momento de cortar la cadena transgeneracional.

Una madre que desea mejorar, cambiar y sanar también es una madre consciente al 100%. Una madre consciente es, como comentaba al principio, total y absolutamente consciente de lo que le pasa, desea cambiar, mejorar, corregir, transformar y sanar. Una madre consciente desea llegar a ser la madre que sus hijos necesitan.

Responsabilidad de las madres

Como sucede en otros estilos educativos primos hermanos de la crianza consciente (como las llamadas “crianza respetuosa” y “de apego”), aquí son las madres las que llevan el peso de la crianza. Al padre apenas se lo menciona. Es ella, la ‘Madre”, la que revisa su pasado, la que se arremanga, se informa, se forma y se dedica a una crianza que requiere de un permanente trabajo de autocontrol y autoanálisis.

Yvonne: No es que a los padres no se les mencione, sino que las madres somos las «primeras» en muchas ocasiones las que nos damos cuenta, tomamos conciencia, de qué algo no va bien y necesitamos comprender qué nos pasa y porqué nos pasa.

Sí, hay padres conscientes, y cada vez más. Yo tengo muchos padres entre mi comunidad en redes, en mis cursos y talleres y formaciones e incluso dos formándose profesionalmente como asesores profesionales en Crianza Consciente en nuestro Máster Profesional «Dar Voz al Niño».

Es responsabilidad de todos criar y educar a los niños e nuestra vida. No se trata de culpar, sino de tomar responsabilidad.

Un niño jamás es responsable de lo que un adulto le dice o le hace.

Viendo cómo una sociedad trata, habla, cria y acompaña a los niños podremos saber lo herida que aún está.

La polarización está presente en ciertos discursos de la crianza consciente, que dividen el mundo entre madres respetuosas, que quieren ser conscientes, y madres inconscientes, ancladas en tiempos autoritarios, controladores y abusivos.

Yvonne: Lamentablemente, esto es una mala interpretación o tergiversación de los valores y principios (filosofía) de la Crianza Consciente donde SÍ hay cabida para cualquier madre, padre o persona. Repito, la crianza consciente NO es simplemente una «moda». Es una actitud ante la vida y la crianza de los hijos.

Una madre autoritaria o abusiva o violenta puede darse cuenta que lo es y desear dejar de serlo y empezar un camino de transformación personal y empezar a leer sobre crianza consciente. De hecho, a mí personalmente y a mi equipo en el Instituto Yvonne Laborda nos llegan muchos correos y mensajes de este tipo de personas buscando ayuda e inspiración. Un madre que «aún» grita, amenaza o pega a sus hijos puede estar empezando a criar con más conciencia gracias a haber leído sobre Crianza Consciente o mi libro. Es errónea la idea que solo una madre amorosa y amable y respetuosa puede vivir bajo los principios de la Crianza Consciente.

Irónicamente, una madre que de forma natural es amable, paciente, respetuosa y amorosa probablemente no necesite leer sobre Crianza Consciente ya que ya lo es. Precisamente las que más se acercan en ocasiones son las que no lo son tanto.

Cuando pensé en este termino (simplemente dar un nombre a lo que todo niño necesita y merece) en 2010, la verdad que solamente estaba pensando en la necesidad de SER CONSCIENTES, de tomar conciencia de cómo seguimos tratado, educando y criando a los niños. Veía y sentía la necesidad de criar con más conciencia a mis propios hijos y demás niños de mi vida.

Y el primer paso, el más importante es tomar conciencia de dónde venimos, qué aprendimos, qué nos pasó, qué nos faltó, qué consecuencias tuvo en nosotros entonces y ahora… Preguntarnos cómo fue nuestra infancia y adolescencia ya que todas esas vivencias y experiencias son las que más nos impiden o dificultan hoy llegar a ser la persona que vinimos a ser para luego poder convertirnos en las madres que nuestros hijos necesitan.

El camino que van a emprender las primeras —guiadas por libros, webs, consultorios y podcasts—, está trufado de metáforas relacionadas con la naturaleza, de voces interiores y ejercicios de búsqueda, aceptación, sanación y respiración. Hay un punto New Age en las propuestas de la crianza consciente que, al no tener un reconocimiento científico, da pie a todo tipo de postulados y consejos. Algunos son viejos conocidos, fruto del sentido común. Otros están más relacionados con disciplinas como el mindfulness y el yoga, porque la madre consciente respira profundamente varias veces al día, para lograr el autocontrol. 

Yvonne: Por favor, cuánto juicio e interpretación errónea hay aquí. Una madre consciente no es que «respire profundamente», que puede que lo haga. Una madre consciente quizás tenga un mal día y grite a sus hijos, pero es consciente de ello y no les culpa por su perdida de control. Una madre consciente es simplemente eso una persona consciente, incluso de sus errores o de lo que aún no está resulto en ella. La crianza consciente es simplemente un nombre para decir: DAR Y OFRECER A LOS HIJOS LO QUE LEGITIMAMENTE NECESITAN Y MERECEN DE NOSOTROS. Y cuando no podamos, tomar conciencia de qué nos lo impide. Casi siempre serán nuestras propias heridas de infancia y necesidades no satisfechas.

Una vez me preguntaron que cómo podía demostrar científicamente que la Crianza Consciente era beneficiosa para los niños. Mi pregunta es:

¿Respetar, escuchar, acompañar, estar presente, validar, nombrar, crear intimidad emocional, comprender, tener paciencia, sentir a los niños… puede lastimarles? ¿Qué niño no necesita amor, escucha y respeto? ¿Qué niño no necesita una madre o padre consciente de sus necesidades y que sea capaz de comprender el alma infantil?

La única evidencia no puede ser científica, sino humana. Observemos a los niños y sabremos qué necesitan, cómo se sienten, si están o no armonía… etc. La mejor y única evidencia con ellos. Y también cómo nos sentimos nosotros. En este artículo hablo en profundidad sobre la evidencia científica para criar y educar con conciencia.

¿Cómo te sientes cuando gritas, amenazas, humillas, obligas, pagas… a un niño? ¿Te sientes bien, en paz, en armonía… o por el contrario, te sientes mal o culpable? Esa es la mejor «evidencia científica», prueba humana de que por ahí no es el camino.

Los niños también aprenden a gestionar la frustración.

De hecho, la madre consciente vive en un permanente estado de mindfulness: toma aire tres veces antes de actuar y trata, siempre, de sentir y comprender al hijo. Jamás alza la voz. En la crianza consciente los gritos están prohibidos. Dañan al niño y son un signo de flaqueza.

Yvonne: Esta periodista (Eva Millet) siento que no se ha informado suficientemente sobre el concepto de Crianza Consciente. Una madre consciente, repito, para nada es una madre que jamás alza la voz. Yo tengo que confesar que la he alzado en muchas ocasiones y eso hace que sea una madre aún más consciente de qué me pasa a mí aún con el tema del orden o las prisas, por ejemplo.

En la crianza consciente no hay nada prohibido, precisamente la crianza consciente comprende, valida, abraza los errores y nos ayuda a tomar conciencia de dónde estamos y hacia donde queremos ir, nos ayudar a vernos, a comprender de dónde viene esa necesidad de controlar, gritar o incluso pegar. Me duele ver que un periódico de este nivel pueda dar este tipo de información tan equivocada.

Eva Millet, con todo mi respeto y amor te invito a leer este artículo o ver este vídeo para que puedas comprender mejor el concepto y filosofía y actitud de vida de la Crianza Consciente.

La función de la madre consciente es dejar todo a un lado y entender, de forma calmada, las razones de esa pataleta o de esa patada que la criatura le acaba de propinar. Si el niño le pega porque ha dejado de jugar con él para hacer la cena, la cena puede esperar: antes, la madre ha de averiguar lo que ella ha hecho para que eso ocurra. La madre consciente, como se explica en un artículo en The New Yorker: “Debe de dejar todo de lado para completar una transformación en un humanoide perpetuamente presente, que lo único que tiene es tiempo y está programado para la calma”

Yvonne: La madre consciente también cocina, lava ropa, trabaja y también tiente amigas y hobbies… por supuesto. Se están malinterpretando muchas cosas aquí. Ser consciente no implica dejarlo «todo» siempre. Ser consciente significa observar qué necesita un niño, si le hemos podido atender y acompañar y si no podemos le explicamos, validamos su necesidad o emoción, le ayudamos, le acompañamos… En fin, creo que leyendo o escuchando lo que he recomendado más arriba es muy necesario antes de seguir escribiendo, juzgando, opinando o criticando. La falta de información nos hace ver la cosas de modo equivocado.

La madre consciente toma aire tres veces antes de actuar y trata, siempre, de sentir y comprender al hijo

La madre consciente tampoco utiliza frases hechas (como ‘No pasa nada, solo es un rasguño’, ‘Cuántas veces te lo tengo que repetir’ o ‘Cuántas veces te he dicho que en el coche hay que ponerse el cinturón’). Estos tics educativos, escribe Yvonne Laborda, no validan las emociones del hijo, uno de los principales objetivos de la crianza consciente: “Cuando la madre le dice que solo es un rasguño, es como si negara que el niño siente”, afirma. Con la situación del cinturón de seguridad recomienda, de nuevo, simpatizar: “Te gustaría ir sin atar, te molesta el cinturón, ¿verdad? A mí también me gustaría no tener que llevarlo, pero, por seguridad y por ley, tenemos que llevarlo”, ilustra. De este modo, el niño sabe que tiene a su mamá a su lado: “No en contra, criticando, juzgándonos y quejándose”.

Yvonne: Por supuesto que una madre que desea ser consciente también dice esas frases o se equivoca. La diferencia es que es consciente de ello y está en proceso de cambio y desea dejar de hacerlo.

Estas frases extraídas de mi libro «Dar Voz al Niño» están sacadas de contexto y yo las puse como ejemplos de frases que muchos adultos decimos a los a niños y que no les permite poder ser ellos mismos, les daña su autoestima y las seguimos usando precisamente porque nos las dijeron a nosotros también. Nunca he dicho, jamás, en ninguna entrevista, conferencia, curso, taller que una madre consciente jamás dice esas frases. Más bien al contrario, las cito ya que la gran mayoría de «madres conscientes» nos identificamos con ellas ya que seguimos usándolas y yo invito a reflexionar sobre ellas y en cómo afectan la autoestima de nuestros hijos.

¿Consciente o permisiva?

En vez de corregir una actitud desafiante, la crianza consciente se centra en entender las emociones que la provocan, que muchas veces ni el propio niño entiende. Los límites se aplican con cuentagotas (“más que limitar hay que informar del límite”, aconseja Yvonne Laborda) y siempre van acompañados de muchas explicaciones y validando el sentir del niño. Todo ello hace que la frontera entre crianza consciente y crianza permisiva sea difusa.

Yvonne: La crianza consciente nada tiene que ver con la permisividad (abandono emocional o despreocupación). Por supuesto que acompañamos «una actitud desafiante». No la penalizamos o castigamos, sino que intentamos averiguar el origen de esa necesidad de comportarse así. Ningún niño que se siente en paz, tranquilo y feliz necesitaría desafiar. Invito a sentir al niño, conectar con él, a ver más allá de su comportamiento ya que cuando nos sentimos bien nos comportamos bien y cuando nos sentimos mal es cuando nos comportamos mal.

También invito a no imponer un limite de forma arbitraria: «por lo digo yo», sino a informar respetuosamente de ese limite. Los niños necesitan información para entender.

A mayor conexión, mayor cooperación.

En fin, Eva Millet, me gustaría mucho, mucho… que me hicieras una entrevista personal con todas estas creencias tan erróneas que tienes sobre la Crianza Consciente para ayudarte a comprender mejor esta actitud de vida.

Eva, ¿me permites hacerte una pregunta muy, pero que muy personal?

¿Cómo te hubiera gustado y hubieses necesitado que tu madre, padre y demás adultos de tu vida te hubiesen hablado y acompañado? ¿Qué necesitabas (emocionalmente) de niña y adolescente de ellos?

Eso que tú y todos los niños del mundo mundial necesitan y merecen es una crianza consciente. Y un padre o madre consciente, simplemente es consciente de ello pueda a no darlo. Reconoce sus limitaciones y no juzga ni niega las necesidades emocionales, afectivas, motrices, intelectuales… de los niños.

En la crianza consciente el niño es el centro absoluto de la familia, en la que desaparece la tradicional jerarquía: la doctora Tsabary, por ejemplo, rechaza la clásica relación padres-hijos (“basada en que los primeros lo saben todo”) y la lleva a “una relación mutua”, en la que los padres también aprenden de los hijos. “Es un: Te doy la mano y crecemos juntos. Yo crezco como madre o como padre a tu lado”, ilustra Míriam Tirado en la citada intervención en Aprendemos Juntos. La idea es que los niños sí vienen con instrucciones: es labor de los padres adaptarnos a ellos.

Yvonne: Lo que Shefali y Miriam y yo misma defendemos es que los niños merecen el mismo respeto y trato que un adulto. No por ser niños podemos obligarles, controlamos, castigarles, amenazarles y ser autoritarios con ellos. La gran mayoría de nosotros fuimos tratados así, ¿verdad? Y, ¿cuál es el resultado? Somos adultos realmente felices, conectados a nuestro ser esencial, empáticos, generosos, compasivos, amorosos y amables con los niños… o por el contrario muchos tenemos ansiedad, depresión, somos inseguros, adictos, tenemos miedos, fobias, estamos buscando nuestro verdadero propósito, estamos en relaciones que no nos satisfacen, en trabajos que no amamos, nos cuesta acompañar a los niños de forma tranquila, calmada, respetuosa, relajada, amorosa. Hay guerras, atracos, terrorismos, abusos sexuales, robos, consumimos drogas, y un largo etc…

La crianza consciente pone todo esto de manifiesto.

Resumen: Cómo una sociedad trata a los niños nos habla de su legado parental. ¿Cuál fue el nuestro en nuestra infancia? ¿Cuál queremos dejar a nuestros hijos?

Pero, a diferencia de las crías de cocodrilo, nuestros hijos necesitan del saber y la dirección de los padres. En las familias hay una jerarquía, necesaria para su buen funcionamiento, aunque en tiempos de confusión entre autoridad y autoritarismo, está cada vez más cuestionada. Por supuesto, los hijos han de ser respetados y amados, y si ello implica una revisión de nuestra experiencia, adelante. Pero de ahí a ponernos etiquetas (“crío conscientemente”, “con apego”, “con respeto”…) ¿Qué padre o madre normal no respeta, es consciente y está apegado a sus hijos? Frente a los dogmas y el ruido, no estaría mal reivindicar el concepto de “la madre suficientemente buena”, del pediatra y psiquiatra Donald Winnicott. Pese a tener varias décadas, sigue siendo la mejor receta para evitar crianzas conscientemente ansiosas.

Yvonne: Los niños más que la dirección de los padres, lo que necesitan son modelos sanos en quién poder inspirarse.

Los niños no hacen lo que les decimos, sino lo que nos ven hacer.

Solo con amor y respeto podremos ayudar o «enseñar» a otro a serlo.


Nos gustaría terminar este post compartiendo contigo que la Crianza Consciente se centra en sentir al niño y darle voz. Dejar de juzgar e interpretar sus necesidades legítimas. Y sobre todo en preguntarnos: ¿Qué me pasa a mí con esto que el niño manifiesta o necesita?

Es necesario conectar con la vivencia real infantil, validarla y nombrarla aún cuando no podamos satisfacerla ni comprenderla. 

Una necesidad no desaparece al no ser satisfecha o ignorada o negada. 

La Crianza Consciente busca, se preocupa y se ocupa de el “por qué” de ese comportamiento, la causa originaria del malestar interno que provocó tal actitud y la necesidad no satisfecha que hay detrás de ella.

Si deseas profundizar más y conocer la visión personal de Yvonne Laborda sobre qué es la Crianza Consciente y en qué se diferencia de la crianza respetuosa, de apego o natural, puedes hacerlo con su ebook gratuito «Los 7 principios de Yvonne Laborda para una Crianza Consciente». ¿Darías lo que fuera por mejorar el vínculo afectivo con tus hijos y tu familia? Puedes acceder al ebook ahora desde AQUÍ.

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