Por Yvonne Laborda.
Autora del libro: DAR VOZ AL NIÑO.

Primero que todo debemos saber y aceptar que todo tipo de violencia, ya sea activa o pasiva se origina por la falta de amor, falta de maternaje principalmente.

No podría haber ningún tipo de violencia en el mundo si de niños hubiésemos TODOS sido amados como necesitábamos y nuestras necesidades hubiesen sido satisfechas por mamá y posteriormente por papá y demás adultos. Si eso no fue así es porque ya hubo violencia posterior. Nadie puede ofrecer lo que no tiene. Si nuestras madres no recibieron ese amor siendo bebes o niñas o adolescentes, no podrán darnos aquello que no recibieron ni aprendieron.

La violencia activa es la más visible, la que todo el mundo ve, nombra y puede identificar. Imaginemos a un padre que pega, una madre que grita, insulta y humilla, un abuelo o profesor que abusa de una niña. La violencia activa no confunde al niño ni le engaña emocionalmente hablando. La ve, la oye y la siente en sus entrañas tal cual. No se puede negar. Un niño que ha sufrido violencia activa se reconoce socialmente cómo víctima. Todo el mundo acepta como violencia el hecho de pegar o gritar. No olvidemos que un niño testigo de violencia también es víctima de violencia. Tanto si es activa como pasiva.

Lamentablemente aun, hoy en día, se pega a los niños y se acepta socialmente. Si un hombre pega a su esposa lo llamamos maltrato. Si una madre pega a su hijo lo llamamos educar. 

Hay familias en las que sólo se pegaba a uno de los hermanos o hermanas y no a los demás. También puede haber habido mucha violencia entre papá y mamá.

Aquí os dejo más ejemplos de violencia ACTIVA:

• Gritos
• Insultos
• Humillaciones
• Castigos
• Palizas (daños corporales)
• Rechazo Físico
• Criticas
• Juicios
• Abuso Sexual

Aquí os comparto un extracto del módulo 4 (Violencia Activa y Violencia Pasiva) de mi curso Online Sanar la Herida Primaria: 

¿Qué entendemos por violencia pasiva?

Esta violencia al ser mucho más sutil ya no es nombrada ni identificada como tal (cómo en el caso de la violencia activa, nadie puede negar un golpe, una paliza o un grito ya que son visibles). Siempre se suele nombrar más la violencia activa de papá y no el abuso emocional (violencia invisible) de mamá.

Violenta es toda aquella experiencia infantil en donde sólo hay cabida para una sola necesidad: la del adulto. Dicho de otro modo, cuando el adulto (mamá, por ejemplo) no puede ver, conectar ni satisfacer al niño por estar ella más pendiente de sus propias necesidades.

La violencia pasiva, o también conocida como violencia emocional, es invisible por tanto confunde al niño emocional y psicológicamente. Desordena la psique infantil ya que lo que el niño siente, ve y es nombrado no coincide. Su vivencia real infantil, lo que registra emocionalmente y lo que se le hace no es recogido por nadie. Por tanto, no le encaja y le provoca el llamado desorden psíquico. A diferencia de la violencia activa que no se puede negar, la violencia pasiva es mucho más difícil de identificar no por ello deja de ser una experiencia violenta para el niño.

Aquí os dejo más ejemplos de violencia PASIVA:

• Falta de respeto por los ritmos biológicos del niño.

Hacerle dormir sin sueño. Obligarle a comer sin hambre. Hacerle esperar para ir al baño. Darle prisas… Los niños tienen un ritmo y un registro interno muy distinto al de un adulto. Sus necesidades, en muchas ocasiones, no son satisfechas. La madre está más pendiente sus propias necesidades.

• Retirada de amor (castigo sutil).

Junto con el abuso emocional, la retirada de amor, por no ser o no actuar como mamá o papá quieren, es el peor de los castigos para un niño. Lo deja sólo emocionalmente y desamparado.

• Abuso emocional.

¿Recuerdas el ejemplo que puse de la alfombra? Mamá sólo nos podía ver si estábamos por dentro de su abuso emocional. Mirándola a ella y satisfaciendo sus deseos, sus necesidades y siendo cómo ella quería… La imposibilidad de que dos deseos o dos necesidades puedan ser satisfechos en la misma realidad emocional. Siempre anteponiendo la del adulto. En el intercambio afectivo sólo hay lugar para uno, el adulto. Quedando el niño por fuera, sólo, desamparado y desesperado.

 

 

• La falta de maternaje, mirada, presencia, contacto…

Muchos bebes y niños más mayores han tenido que sobrevivir a ello. Esta falta de amor es la base de toda violencia posterior. Este vacío emocional es insoportable para la psique infantil.

• Desamparo y soledad.

Madres y padres ausentes. Niños cuidados por otras personas. Falta de cariño de mamá y papá. Hay quienes no hemos sido tocados, ni acariciados ni besados ni masajeados por mamá ni por papá. Hemos normalizado situaciones totalmente anti-naturales como el hecho de no pasar tiempo con nuestros padres más que en las comidas o viendo la tele.

• Chantaje emocional.

Madres devoradoras y posesivas. Hacen que sus hijos dependan emocionalmente de ellas. Se victimizan. De adultos devenimos personas inseguras y con gran necesidad de aprobación de mamá y de los demás.

• Silencios y rechazos prolongados y falta de escucha.

Cuando mamá nos ignoraba cuando no nos comportábamos cómo ella quería. Nos rechazaba por nuestro comportamiento, por cómo éramos o por cómo sentíamos.

 

 

• Mentiras y secretos.

Tergiversación de la realidad. Negar hechos. Ocultar vivencias y experiencias. Mentiras sutiles o directas. Quienes venimos de estos escenarios solemos estar muy confusos.

• Falta de comunicación conectiva, emocional y empática.

Hablar desde la crítica y el juicio, sin respeto y comparándonos con hermanos o los demás.

• Falta de intimidad emocional.

No se hablaba en casa. No había espacio en donde mamá o papá nos explicaban y compartían lo suyo para luego nosotras poder compartir lo nuestro.

• Sermones y monólogos.

No teniendo en cuenta nuestras necesidades y no escuchándonos. Discursos y discusiones interminables. Sólo se tenía en cuenta el discurso de mamá o papá. Nosotros no teníamos voz.

• La autoridad y el uso del poder sobre el otro.

Dar órdenes, ser exigentes y autoritarios y necesitar que los niños obedezcan. Muchos venimos de infancias con mucho uso del poder sobre el niño.

• El sometimiento a los deseos del otro.

Someter al niño a los deseos y necesidades del adulto. Esto sería la máxima expresión de abuso emocional.

• Demanda excesiva de colaboración en la casa.

Muchas niñas y también niños tuvimos que ayudar mucho en casa o hacernos cargo de los hermanos pequeños. Responsabilidades que, como niños, no nos tocaba vivir.

• La entrega y el abandono emocional.

La falta de mirada y de protección de mamá es la peor de las violencias pasivas. Deja al niño sólo, desprotegido e indefenso. Presa de los devoradores. Sería en los casos de malostratos, abusos sexuales, acoso escolar…

Extracto del módulo 4 (Violencia Activa y Violencia Pasiva) de mi curso Online Sanar la Herida Primaria: 

Si eres violenta pasiva o activamente con tus hijos y deseas dejar de serlo es vital que comprendas de dónde vienen todas esas reacciones emocionales automáticas para poder empezar a gestionarlas y sanarlas. 

Mi curso online SANAR LA HERIDA PRIMARIA está ayudando a muchas madres como tu a sanar sus heridas de infancia. Puedes inscribirte en cualquier momento del año y desde cualquier ligar del mundo.

 

Curso Online Sanar la Herida Primaria.

 

Yvonne Laborda
Terapeuta Humanista-Holística
Escritora y conferencista motivacional
Crianza Consciente
Educación Emocional
Unschooling: (aprendizaje autónomo)
Ex-profesora de inglés
 
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